Semáforo naranja en Chihuahua limita el abasto de autopartes a EU

Debido a las medidas de desconfinamiento que se mantienen en Chihuahua, se está dificultando en cumplir con los pedidos de autopartes hechos por Estados Unidos.

Plantas de arneses, de confección de fundas para asientos, componentes electrónicos, así como la planta de motores Ford, solo pueden operar con la mitad de su capacidad debido a la pandemia de COVID-19.

El presidente de la Industria Nacional de Autopartes, Oscar Albín, explicó que debido a la demanda por parte de las fábricas de autopartes en Norteamérica, prácticamente todas de las plantas en México operan al 100% de su capacidad, restableciendo las fábricas los dos y tres turnos con los que operaban previo a la pandemia.

“Chihuahua es el único lugar en donde estamos restringidos para poder trabajar conforme a la demanda que ya tenemos, ya que debido al semáforo naranja que mantiene la entidad, las actividades esenciales, como la fabricación de autopartes, solo tienen permitido trabajar al 50% de su capacidad”, dijo Albín. “Es un problema porque algunas fábricas en Estados Unidos están limitadas a lo que les estamos pudiendo mandar desde Chihuahua”, añadió.

Desde principios del mes de julio, Ford había advertido sobre el posible cierre de algunas plantas en Estados Unidos, debido principalmente a la falta de motores y otros suplementos provenientes de Chihuahua.

“Debido a COVID-19, el estado de Chihuahua en México ha limitado la asistencia de los empleados al 50%, una región en la que tenemos varios proveedores”, explicó entonces Kumar Galhotra, presidente de Ford para las Américas y Mercados Internacionales. “Continuamos trabajando con funcionarios del gobierno en formas de reanudar de manera segura y constructiva la producción restante”.

Chihuahua se ha convertido así en el último bastión para regularizar las operaciones de fábricas de autopartes, pues junto a esta entidad también Puebla estuvo restringida a la apertura de sus plantas, las cuales ya están en completo funcionamiento hoy en día.

Los semáforo estatales no son el único problema que ahora enfrentan los fabricantes de autopartes para cumplir con las entregas en Norteamérica. La falta de liquidez se ha convertido en otro obstáculo.

Normalmente las empresas armadoras pagan sus facturas a 45 o 60 días, mientras que los proveedores de primer nivel, o Tier 1, pagan a 60 días. “Lo que están facturando los fabricantes de autopartes hoy se los van a pagar dentro de dos meses y eso está dificultando la recompra de materia prima”, explicó Albín, quien prevé que tomará alrededor de seis meses recuperar el flujo de efectivo.

La Industria Nacional de Autopartes prevé cerrar el año con un valor de producción de 75,308 millones de dólares, 23% menos desde los 97,834 facturados en 2019.

Con información de Expansión