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Trump firma decreto que endurece supervisión de remesas y podría afectar el envío de dinero a México

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 19 de mayo un decreto ejecutivo que obliga a bancos e instituciones financieras a modificar sus servicios con el objetivo de reforzar la supervisión de las remesas internacionales. La medida, denominada “Restoring integrity to America’s financial system” (Restaurando la integridad del sistema financiero estadounidense), no prohíbe directamente el envío de dinero al extranjero, pero introduce cambios significativos que endurecerán la vigilancia financiera.

De acuerdo con el texto del decreto, a partir de ahora se pondrá especial atención a las transferencias internacionales de bajo monto, las plataformas digitales de pago, los depósitos en efectivo que el gobierno considere asociados a actividades ilícitas y el uso de identificaciones oficiales para el envío de dinero.

“Las transferencias transfronterizas de fondos de bajo monto se han utilizado para facilitar o cometer financiación del terrorismo, narcotráfico, trata de personas y otras actividades ilegales”, señala el documento.

Mayores tiempos de espera y posibles bloqueos

Aunque la medida aún requiere el desarrollo de detalles específicos y deberá estar completamente implementada en un plazo de 160 días, los cambios generales ya permiten vislumbrar los efectos que tendrá en México, uno de los principales receptores de remesas del mundo.

Especialistas advierten que las transferencias internacionales podrían volverse más lentas, más vigiladas y más complicadas, lo que podría derivar en bloqueos temporales de operaciones o incluso en el desplazamiento de los migrantes hacia métodos informales de envío de dinero, con los riesgos que ello implica.

El principal temor: migrantes con situación migratoria irregular

Uno de los efectos más preocupantes, señalan analistas, es que muchos migrantes en situación migratoria irregular podrían optar por no utilizar bancos ni instituciones financieras formales por miedo a ser identificados o sancionados. Esto no sólo reduciría el volumen de remesas enviadas, sino que también pondría en riesgo su seguridad y la de sus recursos.

Para México, el impacto podría ser severo, ya que varios estados del país dependen en gran medida de las remesas como fuente de ingreso para millones de familias. Una disminución en los envíos significaría menos recursos para gastos básicos como alimentación, vivienda, salud y educación, afectando directamente la economía local y el consumo en comunidades altamente dependientes de este ingreso.

Medidas aún en construcción

El gobierno estadounidense deberá definir en los próximos meses los lineamientos específicos que regirán los nuevos controles. Mientras tanto, organizaciones defensoras de derechos de migrantes y expertos en finanzas han manifestado su preocupación por el posible efecto disuasivo de la medida, que podría terminar castigando a quienes envían pequeñas cantidades de dinero para sostener a sus familias.