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Internacional

Aerolínea redirige vuelos de Venezuela a Cuba por razones de seguridad

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Las advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el espacio aéreo venezolano comienzan a tener repercusiones concretas en la conectividad internacional del país. La operadora turística rusa Pegas Touristik anunció la cancelación de todos sus vuelos hacia Venezuela y su redirección a Cuba, argumentando preocupaciones de seguridad derivadas del conflicto entre Washington y Caracas.

En un comunicado oficial, la empresa explicó que la decisión responde a “la potencial amenaza a la seguridad de vuelos civiles en el espacio aéreo de Venezuela por el conflicto con Estados Unidos”. La medida se produce días después de que la Administración Trump advirtiera que el espacio aéreo venezolano “debería considerarse cerrado”, una declaración que generó incertidumbre operativa y provocó denuncias del gobierno de Nicolás Maduro por “amedrentamiento”.

Cambio de destino: de Porlamar a Varadero

La compañía aclaró que no cancelará los viajes programados, sino que modificará su destino final. Los vuelos que originalmente tenían como destino Porlamar, en la isla venezolana de Margarita, serán redirigidos a Varadero, Cuba. Pegas Touristik también se comprometió a asistir a los turistas rusos que aún se encuentren en Venezuela para facilitar su salida, y señaló que reanudará sus operaciones en el país “cuando se normalicen las cosas”.

La empresa ofreció compensaciones a los pasajeros afectados: quienes acepten el cambio a Cuba se hospedarán en hoteles de categoría igual o superior a la contratada inicialmente. Para los que rechacen la alternativa, se otorgará un reembolso en forma de crédito para futuras reservas con la operadora.

Un síntoma de la presión internacional

Esta decisión refleja el impacto práctico de la escalada diplomática y militar entre Estados Unidos y Venezuela. Washington mantiene un amplio despliegue naval en el Caribe y ha acusado al gobierno de Maduro de narcoterrorismo, promoviendo una estrategia de “máxima presión” que ahora afecta sectores como el turismo, tradicionalmente vinculado a aliados como Rusia.

La cancelación representa un golpe simbólico y económico para Venezuela, que había mantenido flujos turísticos y alianzas con Moscú como parte de su política de diversificación ante las sanciones occidentales. Aunque la medida se presenta como temporal y preventiva, evidencia cómo las tensiones geopolíticas están alterando los vínculos comerciales y de transporte, incluso con socios considerados cercanos al gobierno de Caracas.

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