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Alerta sanitaria en México: 295 casos de gusano barrenador en humanos y dos muertes confirmadas

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La Secretaría de Salud del Gobierno federal ha encendido las alarmas al reportar 295 casos confirmados de miasis por gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) en humanos durante lo que va del año. La enfermedad, que también ha cobrado dos vidas, se concentra principalmente en tres entidades del sureste del país.

Veracruz encabeza la estadística con 69 pacientes, seguido de Chiapas con 49 y Oaxaca con 32. El resto de los casos se distribuyen en otras entidades, aunque las autoridades no han detallado su ubicación exacta. El número de defunciones, aunque bajo, ha encendido las alertas entre la comunidad médica y los servicios de salud pública.

¿Qué es el gusano barrenador y cómo afecta a los humanos?

La Cochliomyia hominivorax, conocida comúnmente como gusano barrenador del ganado o del Nuevo Mundo, es una especie de mosca que parasita a animales de sangre caliente, incluidos los humanos. Según explica Consuelo Giménez, investigadora de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), “sus larvas se alimentan de la piel y de los tejidos de su hospedador, provocando una enfermedad conocida como miasis”.

El ciclo de infestación comienza cuando las moscas hembras, atraídas por el olor de heridas abiertas o mucosas expuestas, depositan un promedio de 343 huevos en los bordes de estas. Entre 12 y 24 horas después, emergen las larvas y comienzan a alimentarse del tejido vivo de la víctima, ya sea animal o humano.

Aunque la miasis es más frecuente en el ganado bovino, también puede afectar a personas, especialmente a niños, ancianos o aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos.

Síntomas y complicaciones

En los seres humanos, los síntomas incluyen fiebre, dolor localizado, supuración y, en muchos casos, la presencia visible de larvas en la herida o en orificios corporales como la nariz, la boca o el oído. Si bien una infestación leve puede tratarse sin mayores consecuencias, el riesgo aumenta cuando las larvas se alojan en zonas delicadas como los ojos o la cavidad bucal, donde pueden desencadenar infecciones secundarias graves como septicemia.

En animales, los signos de alerta son similares: irritabilidad, pérdida de apetito, sacudidas de cabeza y un olor característico a descomposición. La mortalidad es mayor en crías recién nacidas o en especies como ovejas, cabras y caballos, que suelen presentar complicaciones secundarias más severas que los bovinos.

Tratamiento: prevención y extracción manual

Hasta el momento, no existe un medicamento específico para combatir la infección. El tratamiento se basa en la prevención y en la extracción mecánica de las larvas, seguida de una limpieza profunda de la herida. La investigadora Consuelo Giménez señala que, aunque “los bovinos resisten bastante bien las complicaciones y, con un tratamiento eficaz, las lesiones sanan pronto”, en humanos “es muy raro que alguien muera por miasis, a menos que se dé en un sitio delicado, como junto al ojo o en la dentadura”.

Las autoridades sanitarias recomiendan que, ante la presencia de heridas, tanto en personas como en animales, se laven con agua y jabón, se apliquen antisépticos y se cubran con apósitos limpios. Se desaconseja el uso de agua oxigenada o productos que irriten el tejido.

En caso de detectar gusanos en una herida, la indicación es retirarlos con cuidado sin aplastarlos, guardarlos en un frasco con alcohol y entregarlos al personal médico o a la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA). Las autoridades enfatizan que no deben enterrarse, sino macerarse o incinerarse para evitar su proliferación.

El brote de miasis en México ha puesto en evidencia la necesidad de reforzar las medidas de higiene y vigilancia epidemiológica en las zonas rurales y ganaderas del país.

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