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Apagón masivo sume a Cuba en la oscuridad: una crisis energética que no da tregua

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La isla de Cuba amaneció el jueves sumida en una profunda crisis energética después de que un apagón masivo, desencadenado por una falla en su principal planta eléctrica, dejara a millones de personas sin suministro eléctrico en gran parte del territorio nacional.

El corte, que se produjo el miércoles y se extendió durante toda la jornada, afectó a una extensa franja del país que abarca desde la provincia de Camagüey hasta Pinar del Río, en el extremo occidental, según informó el Ministerio de Energía y Minas de Cuba.

Las autoridades cubanas trabajan contrarreloj para restablecer paulatinamente el servicio, aunque el proceso avanza con lentitud. Para la mañana del jueves, aproximadamente 310 mil personas en La Habana habían recuperado el suministro eléctrico, una cifra que representa menos de un tercio de la población de la capital.

Una falla que colapsó el sistema

El origen del colapso se encuentra en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la más grande y estratégica del país. Una avería inesperada en sus instalaciones provocó un efecto dominó que terminó por derribar todo el sistema eléctrico nacional en las regiones occidentales.

La Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas, es considerada la columna vertebral de la generación eléctrica en Cuba, y cualquier incidente en su funcionamiento tiene consecuencias inmediatas en la estabilidad de la red.

Un problema estructural que se agrava

Los apagones no son una novedad en la isla. Durante el último año, Cuba ha experimentado múltiples cortes de energía a escala nacional, reflejo de una crisis energética que se ha profundizado por dos factores estructurales:

La escasez crónica de combustible y el deterioro avanzado de las plantas termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de operación y sin acceso a mantenimiento adecuado o repuestos.

El sistema termoeléctrico cubano requiere aproximadamente 100 mil barriles de petróleo diarios para satisfacer la demanda nacional. Sin embargo, la producción local apenas cubre el 40% de esa cantidad, lo que obliga al país a depender de importaciones en un contexto internacional adverso.

El bloqueo y las tensiones externas

La crisis energética se desarrolla en medio de un endurecimiento de las medidas estadounidenses contra la isla. El gobierno de Estados Unidos ha implementado acciones concretas que limitan el acceso de Cuba a combustibles y financiamiento:

  • La interrupción de los envíos de petróleo subsidiado desde Venezuela, históricamente un salvavidas para la economía cubana.
  • Amenazas de imponer aranceles a cualquier país que suministre energía a la isla, en un intento por estrangular aún más su capacidad de generación.

Recientemente, Washington autorizó que empresas privadas cubanas puedan importar combustible por su cuenta, una medida que, si bien abre una vía alternativa, resulta insuficiente para compensar los volúmenes que el país necesita para operar con normalidad.

Ciudades que se apagan

El impacto de la crisis es visible incluso desde el espacio. Un análisis de imágenes satelitales citado por la agencia Bloomberg revela que la intensidad lumínica emitida por las ciudades cubanas durante la noche ha disminuido hasta un 50% en comparación con los niveles históricos.

Las zonas rurales y las poblaciones alejadas de La Habana son las más castigadas, con cortes que pueden prolongarse durante días mientras el limitado suministro se concentra en la capital y las áreas prioritarias.

Sin luz al final del túnel

Mientras los técnicos trabajan para restablecer completamente el servicio, la población cubana enfrenta una realidad cotidiana cada vez más difícil: días sin electricidad, alimentos que se echan a perder en refrigeradores apagados, y una incertidumbre que se ha convertido en compañera constante.

El gobierno asegura que trabaja para resolver la situación, pero las soluciones de fondo requieren inversiones y acuerdos internacionales que, en el actual contexto geopolítico, parecen lejanos. Mientras tanto, la isla se queda a oscuras, una vez más.

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