Chihuahua

Chihuahua aporta; el IMSS debe responder

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Por Alejandro Rivas

Chihuahua es tierra de trabajo formal. Aquí miles de empresas cumplen, los trabajadores aportan cada quincena y las familias sostienen, con sus cuotas, una de las instituciones más importantes del país: el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Por eso, cuando un derechohabiente llega al IMSS y no encuentra cita, medicamento, especialista o respuesta, no está pidiendo un favor. Está exigiendo lo que ya pagó.

El problema del IMSS en Chihuahua no es nuevo. Durante años se ha hablado de saturación, falta de camas, diferimiento de cirugías, desabasto de medicamentos y largas esperas en consultas de especialidad. Pero la conversación pública no puede quedarse solamente en la falta de infraestructura. También hay que hablar de administración, abasto, compras, inventarios, controles y rendición de cuentas.

El doctor Julio Mercado Castruita asumió recientemente la titularidad del IMSS en Chihuahua. Llega con una trayectoria amplia dentro del Instituto y con una responsabilidad enorme: recuperar la confianza, ordenar la casa y dar resultados medibles. Su llegada abre una oportunidad, pero también una exigencia.

Chihuahua necesita un delegado que escuche, que investigue, que mida y que corrija.

Uno de los temas más delicados está en el área de Abastecimiento y Equipamiento. En documentos oficiales aparece Alfredo Ramos Peña como titular de esa coordinación en Chihuahua. Y alrededor de esa área han circulado señalamientos públicos e internos que merecen una revisión seria. No se trata de linchar a nadie ni de convertir rumores en sentencia. Se trata de algo mucho más básico: cuando hay dudas sobre medicamentos, compras o inventarios, la autoridad tiene la obligación de aclarar.

Porque el medicamento público no es una mercancía cualquiera. Es tratamiento para un paciente con diabetes. Es quimioterapia. Es antibiótico. Es presión controlada. Es tranquilidad para una familia.

Si existen versiones de medicamentos con etiqueta del IMSS fuera de los canales institucionales, deben investigarse. Si hubo denuncias laborales, deben revisarse. Si hubo cambios de funcionarios sin explicación pública, deben aclararse. Si hay jefaturas de servicio señaladas por derechohabientes o trabajadores, deben evaluarse. Y si no hubo auditorías, entonces la pregunta es todavía más grave: ¿por qué no las hubo?

El silencio institucional no resuelve nada. Al contrario: alimenta rumores, erosiona la confianza y deja al ciudadano con la sensación de que nadie responde.

El nuevo delegado tiene frente a sí una agenda concreta. Primero, transparentar el diagnóstico real del IMSS Chihuahua: recetas surtidas completas, tiempos de espera, cirugías pendientes, citas de especialidad, quejas recibidas y unidades más saturadas. Segundo, revisar a fondo el área de Abastecimiento: qué se compró, cuándo llegó, dónde se almacenó, a qué unidad se entregó y si llegó al paciente. Tercero, abrir una mesa técnica con empresarios, sindicatos, médicos, derechohabientes y sociedad civil. Cuarto, impulsar con fuerza el nuevo hospital que Chihuahua necesita desde hace décadas.

El proyecto de un nuevo hospital del IMSS para Chihuahua capital no puede quedarse en el discurso. Si se habla de una inversión superior a los 6 mil 500 millones de pesos, la ciudad debe conocer calendario, ubicación, avance, presupuesto y compromisos. Chihuahua no puede seguir esperando otros 40 años para tener la infraestructura que su crecimiento exige.

A nivel nacional, el IMSS atiende a millones de trabajadores asegurados. Pero Chihuahua tiene una característica que lo hace distinto: su fortaleza es la formalidad. Aquí el empleo formal no es un dato frío; es la base de movilidad social de miles de familias. Por eso el IMSS debe ver a Chihuahua no como una delegación más, sino como una región estratégica que cumple y que merece reciprocidad.

No basta con decir que “se está trabajando”. Hay que demostrarlo.

El llamado al doctor Julio Mercado es claro: investigue, transparente y corrija. Si hay funcionarios que hicieron bien su trabajo, que se les reconozca. Si hubo fallas, que se sancionen. Si hubo desorden, que se ordene. Si hay abuso, que haya consecuencias.

El IMSS es demasiado importante para dejarlo atrapado entre burocracia, rumores y falta de información.

Chihuahua aporta. Chihuahua cumple. Chihuahua trabaja.

Ahora le toca al IMSS estar a la altura de Chihuahua.

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