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El “cazabuques” de Singapur: un aficionado británico documenta la flota fantasma de Irán desde su ático

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En un ático con vistas al estratégico estrecho de Singapur, Remy Osman ha convertido una afición de cuarentena en una ventana única al comercio petrolero global. Este británico de 32 años, empleado en la industria de alimentos y bebidas, dedica su tiempo libre a rastrear el tránsito marítimo, con especial atención a los buques de la llamada “flota fantasma” de Irán.

Su pasatiempo, que comenzó durante la pandemia de COVID-19 por pura falta de actividades, ha cobrado una relevancia inusitada en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra el país persa. Lo que empezó como “fotografiar cualquier barco que pasara” se ha convertido en una labor de documentación que siguen más de 22 mil personas en su cuenta de Instagram @sgshipspotting.

Irán sin disfraces

A diferencia de lo que sugiere el término “flota fantasma”, Osman asegura que los petroleros iraníes no ocultan demasiado su identidad. “No esconden demasiado quiénes son: es Irán diciendo que tiene derecho a exportar su petróleo”, explicó el británico en una entrevista telefónica con EFE.

Según su seguimiento, los buques mantienen la bandera iraní en sus sistemas de identificación automática (AIS) y sus códigos IMO figuran a nombre de la Compañía Nacional Iraní de Buques Tanque. “Es una postura clara frente a las sanciones internacionales”, añadió.

Millones de barriles varados

La magnitud del fenómeno es considerable. A finales de marzo, la consultora Kpler estimó que el estrecho de Malaca —contiguo al de Singapur— almacenaba unos 72 millones de barriles de crudo vinculados a la flota fantasma iraní. Pese al conflicto, Teherán continúa enviando cerca de un millón de barriles diarios hacia Asia oriental a través del estrecho de Ormuz.

Osman ha sido testigo directo de cómo la guerra ha alterado el tráfico marítimo. “Ha habido una enorme reducción en la cifra de VLCC (buques de crudo de gran tamaño)”, señaló. También ha dejado de avistar los imponentes Q-Max, los metaneros provenientes de Catar que describe como sus embarcaciones favoritas. “Están atascados en Ormuz”, resumió.

Singapur: un punto de observación privilegiado

El estrecho de Singapur, uno de los pasos marítimos más congestionados del mundo, se ha convertido en un lugar clave para el rastreo de estas flotas opacas. Aunque los buques fantasma suelen desactivar sus sistemas AIS para evadir la detección, en esta zona se ven obligados a mantenerlos encendidos para evitar colisiones en un tránsito tan denso.

“Singapur es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden rastrear directamente”, afirmó Osman, quien ha llegado a captar incluso el paso de buques de la Marina estadounidense con rumbo a Oriente Medio.

Efectos retardados

Preguntado sobre si las recientes prórrogas de la tregua en el estrecho de Ormuz —anunciadas esta semana por el presidente Donald Trump— han modificado el panorama, Osman explicó que los buques “tardan dos o tres semanas en llegar a Singapur” desde esa zona, por lo que aún es pronto para notar cambios.

Mientras tanto, este peculiar “cazabuques” continúa con su rutina diaria: mirar al mar, fotografiar lo que pasa y compartirlo con sus más de 22 mil seguidores. “Es algo muy relevante, tiene un impacto global”, concluye, orgulloso de que su hobby haya trascendido las fronteras de su ático con vistas al estrecho.

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