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El “Tala” Rangel y el amor de dos mamás: la historia detrás del portero de Chivas y la Selección
Raúl “Tala” Rangel tiene dos mamás: Miriam, su madre biológica, y Dolores, su abuela. Entre ambas lo criaron, lo impulsaron y lo acompañaron desde mucho antes de que diera sus primeros pasos o descubriera el futbol.
El arquero de Chivas pasó la mayor parte de su primera infancia en casa de su abuela Dolores. Por eso, a ella también la llama “mamá”. Y fue precisamente “mamá” Dolores quien lo llevó a sus primeros partidos en Ciudad Guzmán, donde comenzó a forjar esas manos que hoy defienden el arco del Rebaño Sagrado y de la Selección Mexicana.
Hogar de mujeres fuertes
Rangel creció en un hogar como tantos en México: donde la mujer asume el rol de padre y madre al mismo tiempo, sacando la casta para sacar adelante a los suyos. Pero en su caso, fueron dos mujeres las que hicieron un trabajo excepcional para ayudarlo a convertirse en el profesional que es hoy.
En la sala de la casa de “mamá” Dolores, el pequeño Raúl veía los partidos de Chivas por televisión. Es la misma sala donde hoy sus dos mamás siguen viendo la mayoría de los encuentros del Rebaño.
La veladora y la encomienda
Cuando los partidos no los ven en televisión, los disfrutan desde el estadio. Y ahí, Dolores nunca falta a su ritual: prender una veladora a la Virgen de Guadalupe para encomendar a su “hijo” antes de cada visita a la cancha.
“Siempre al ir al estadio para apoyar a mi nieto, se lo encomiendo a la Santísima Trinidad y a las ánimas de sus abuelos… que lo cuiden, lo protejan y tenga mucho éxito”, relató la orgullosa abuela en declaraciones retomadas por ESPN.
Un corazón con los guantes
Hoy, aquel niño que miraba los partidos del Rebaño frente al televisor, ya convertido en portero profesional, forma un corazón con sus guantes cada vez que distingue a sus dos mamás en la tribuna.