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Europa hierve: ola de calor extrema deja más de mil muertos en Francia y desploma récords en Alemania

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Mientras el mercurio seguía escalando en el termómetro y el sofocante aire no daba tregua ni siquiera durante la noche, Europa vivía este domingo su jornada más crítica en lo que va del verano. La agencia de salud pública de Francia informó que, solo entre el miércoles y el viernes pasados, se registró un exceso de mortalidad de al menos mil personas en pleno pico de la ola de calor, una cifra que, advierten, podría aumentar cuando se contabilicen todos los fallecimientos ocurridos en domicilios particulares.

El miércoles 24 de junio, cuando el termómetro marcó las temperaturas más altas jamás documentadas en el país galo, se contabilizaron más de 1.200 muertes. Al día siguiente, la cifra superó las 1.400, y el viernes se mantuvo en niveles similares. Para ponerlo en perspectiva, en abril y mayo, antes de que el calor extremo hiciera acto de presencia, la media diaria de fallecimientos en Francia oscilaba entre 900 y 1.000. El 85 por ciento de los decesos correspondió a personas mayores de 65 años, y el impacto fue especialmente devastador en las regiones declaradas en alerta roja, que en el momento más álgido de la crisis abarcaron casi tres cuartas partes del territorio nacional.

Pero el calor no dio tregua en el resto del continente. En Alemania, los termómetros siguieron batiendo marcas históricas. Según datos preliminares del Servicio Meteorológico Alemán (DWD), la localidad de Möckern-Drewitz, en Sajonia-Anhalt, alcanzó los 41.5 grados el sábado, un récord que apenas duró horas: esa misma noche, en Kubschütz, al este de Sajonia, la temperatura mínima no bajó de los 29.4 grados, estableciendo así un nuevo récord de temperatura nocturna. El calor extremo no solo afectó a las personas, sino también a la infraestructura del país: numerosas autopistas presentaron grietas en el asfalto, y la operadora ferroviaria Deutsche Bahn pidió a la población que evitara todos los viajes en tren que no fueran imprescindibles durante el fin de semana.

Los efectos colaterales del calor extremo también se hicieron sentir en los bosques alemanes. En Gohrischheide, al este del país, un incendio forestal arrasó una vasta zona arbolada que aún contiene munición sin explotar de la Segunda Guerra Mundial, lo que complicó peligrosamente las labores de extinción. Los bomberos tuvieron que interrumpir sus tareas en varios momentos tras registrarse explosiones, y se incorporó un equipo de desactivación de explosivos para supervisar la situación de forma permanente. Algo similar ocurrió cerca de la localidad de Traisen, en el suroeste, donde otro incendio en una zona contaminada por material bélico histórico mantuvo en vilo a los equipos de emergencia.

En las grandes ciudades, los servicios de emergencia se vieron desbordados por las atenciones médicas relacionadas con el golpe de calor. Solo en Berlín, el sábado se reportaron 500 despachos adicionales de ambulancias, la mayoría por cuadros vinculados a las altas temperaturas. Ante el sofocante ambiente, la policía de la capital alemana recurrió a una medida poco convencional: colocó dos cañones de agua de los que habitualmente se usan para controlar multitudes frente a la emblemática Puerta de Brandeburgo y roció a los transeúntes y turistas, que recibieron el gesto entre aplausos y vítores.

El calor también provocó incidentes en el transporte ferroviario. Más de 600 pasajeros que viajaban de Hamburgo a Praga tuvieron que ser evacuados en Brandeburgo después de que un árbol cayera sobre la línea eléctrica aérea durante una tormenta el sábado por la noche. El tren se quedó sin electricidad, los aires acondicionados dejaron de funcionar y las puertas quedaron bloqueadas hasta que los servicios de emergencia lograron forzarlas. Dos personas fueron hospitalizadas por problemas relacionados con el calor. En Leipzig, los tranvías permanecerán fuera de servicio hasta el lunes por la mañana debido a daños en las vías: el sellador de juntas se derritió con las altas temperaturas y se apelmazó en múltiples puntos de la red.

Mientras tanto, en el sureste de Europa, Grecia declaró este domingo un “riesgo de incendio muy alto” en cinco regiones del país, en un contexto en el que los incendios forestales suponen un desafío constante debido a la orografía montañosa y la gran cantidad de islas habitadas. Las autoridades griegas han recurrido a tecnología espacial innovadora para intentar detectar y sofocar los fuegos de manera más rápida.

En el norte del continente, Dinamarca también vivió jornadas de calor récord el sábado, seguidas de violentas tormentas eléctricas. Según la radiodifusora pública DR, solo en la mañana del domingo se registraron 1.156 rayos en el país.

El cambio climático, tras la huella del calor extremo

Un estudio publicado el viernes por el consorcio World Weather Attribution, con sede en Europa, concluyó que los niveles de calor y humedad récord registrados esta semana en el continente no habrían sido posibles sin el calentamiento global provocado por la actividad humana. El análisis rápido señala que estas temperaturas extremas habrían sido prácticamente imposibles hace solo cincuenta años, y que hoy son 200 veces más probables que hace dos décadas. Los científicos advierten que estos episodios, lejos de ser excepcionales, se convertirán en una constante si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

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