Politica
Fútbol y diplomacia rota: México y Ecuador se enfrentan en la cancha mientras su conflicto político sigue sin resolverse
México y Ecuador se medirán este 30 de junio sobre el césped en un duelo más de competencia internacional, pero fuera de la cancha la relación entre ambas naciones sigue congelada por un episodio que marcó un antes y un después en la historia diplomática de la región: el asalto a la sede diplomática mexicana en Quito, ocurrido el 5 de abril de 2024.
Ese día, fuerzas de seguridad ecuatorianas irrumpieron por la fuerza en la embajada de México para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien desde diciembre de 2023 se encontraba refugiado en el recinto tras haber solicitado asilo político, en medio de nuevas acusaciones por corrupción impulsadas por las autoridades locales.
“Estoy atónito por la situación que se ha dado. Es la peor acción que he podido presenciar de un gobierno extranjero. Es totalmente inaceptable que hayan violado el estatus diplomático de la Embajada”, declaró en aquel momento Roberto Canseco, jefe de la sección consular mexicana en Quito, cuyas palabras resonaron como eco de una condena que pronto se volvería global.
La respuesta del entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue inmediata. A través de sus redes sociales, calificó el operativo como una “violación flagrante al derecho internacional y a la soberanía” nacional, y ordenó a la Cancillería declarar la suspensión de relaciones diplomáticas con el gobierno de Ecuador. Tan solo dos días después, el 7 de abril, el personal diplomático mexicano acreditado en el país sudamericano regresó a territorio nacional.
Un litigio que aún no termina
El gobierno mexicano no se limitó a la ruptura de vínculos. La entonces secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, anunció que el caso sería llevado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para denunciar las violaciones a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, además de acudir a instancias regionales e internacionales. “Exigimos una investigación exhaustiva del ataque perpetrado”, subrayó Bárcena en esa ocasión.
Hasta la fecha, el proceso judicial sigue abierto y no existe un fallo definitivo. La postura de México, ahora bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, se ha mantenido firme e inamovible. Incluso antes de asumir el cargo, en junio de 2024, Sheinbaum adelantó que no habría acercamiento mientras no se resolviera el litigio: “Hay un juicio, tiene que resolverse. Si Ecuador asume lo que está pidiendo México, pues ya es distinto, pero tendría que cumplirse todo lo que está planteando México”.
La ceremonia de investidura de la mandataria mexicana, a la que no fue invitado el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, fue un primer síntoma de la distancia. Los intentos de Quito por abrir canales de diálogo no han prosperado.
En febrero de 2025, Ecuador anunció la imposición de aranceles del 27% a productos mexicanos, medida que Sheinbaum restó importancia al señalar que México solo importa el 0.4% de mercancías provenientes de ese país. Dos meses después, en abril de 2025, la presidenta mexicana sepultó cualquier expectativa de reconciliación al afirmar: “No se van a reanudar las relaciones y, además, fue muy dudoso su triunfo (de Noboa en las elecciones presidenciales)”.
El respaldo internacional y la defensa de Noboa
El allanamiento a la embajada no solo tensó la relación bilateral, sino que generó una ola de condenas en la región. Cancillerías de Colombia, Brasil, Chile, Venezuela, Cuba y Honduras expresaron su respaldo a México, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó su alarma a través de su portavoz Stéphane Dujarric, quien subrayó la preocupación del Secretario General ante el ingreso forzoso a la sede diplomática.
El presidente Noboa, por su parte, defendió la operación policial argumentando que Glas ya había sido condenado en Ecuador y que no podía permitirse que las embajadas se convirtieran en “refugio de criminales”. Una postura que ha reiterado en entrevistas recientes.
Un guiño sin respuesta
El 17 de junio pasado, en una conversación con Azteca Noticias, Noboa dio señales de estar dispuesto a restablecer los lazos rotos. “Personalmente, me gustaría restablecer relaciones con el Gobierno Mexicano. Tenemos muchas empresas mexicanas que invierten en Ecuador, y no hay razón alguna por la que tengamos una pelea”, afirmó el mandatario ecuatoriano. Sin embargo, también dejó claro que no se arrepiente de haber ordenado la captura de Glas, lo que mantiene el conflicto en un punto muerto.