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Guerrero: Más de 800 familias indígenas desplazadas por Los Ardillos; autoridades dialogaron con líderes criminales

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Una nueva ola de violencia sacudió recientemente el estado de Guerrero, dejando como saldo el desplazamiento forzado de cientos de personas indígenas de sus hogares en la región de Chilapa. Aunque los ataques cesaron por ahora, la situación generó indignación luego de que se revelara que autoridades federales se reunieron directamente con líderes de los grupos criminales para negociar la paz.

De acuerdo con una denuncia publicada por el Congreso Nacional Indígena, desde el 6 de mayo se intensificaron los ataques armados contra las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuetán. La violencia fue atribuida al grupo criminal Los Ardillos, que habría provocado el desplazamiento forzado de más de 800 familias indígenas, actualmente refugiadas en otras localidades.

A través de videos difundidos en redes sociales, los pobladores exigieron la intervención de las autoridades para detener los disparos con armas de alto calibre y los ataques con drones que azotaban la zona.

Tras varios días de una situación que no hacía más que empeorar, tanto autoridades federales como estatales intervinieron para “tomar el control de la región”. Según informó la Secretaría de Gobernación, en las comunidades de Alcozacán y Coatzingo, en Chilapa, fueron atendidos los integrantes de las familias desplazadas.

“Los 120 pobladores desplazados manifestaron su deseo de no ser trasladados a un albergue, sino de permanecer en esas comunidades”, detalló la dependencia en un comunicado.

Sin embargo, lo que generó mayor controversia fue el reconocimiento oficial de que las autoridades sostuvieron reuniones directas con los grupos criminales de la zona para establecer un diálogo. “El subsecretario de Gobernación, César Yáñez Centeno, se comunicó con los líderes de ambos grupos en conflicto en la zona de Chilapa, en Guerrero, a quienes les hizo ver la necesidad y urgencia de recuperar la paz en la región”, informó Gobernación.

¿Quiénes son Los Ardillos?

La organización criminal detrás de esta oleada de violencia fue fundada por Celso Ortega Rosas, alias “La Ardilla”, y mantiene vínculos con el extinto cártel de los Beltrán Leyva. Sus actividades delictivas incluyen extorsión, secuestro, narcotráfico y desplazamiento forzado de comunidades enteras.

Ante este escenario, el Congreso Nacional Indígena expresó su preocupación: “Nos preocupa que esta violencia prolongada, tolerada y normalizada termine favoreciendo nuevas formas de despojo territorial y el avance de megaproyectos extractivos, entre ellos los mineros”, señaló la organización.

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