Salud

Hantavirus: una amenaza silenciosa a bordo de un crucero reaviva alertas sobre la letal enfermedad transmitida por roedores

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La reciente sospecha de un brote de hantavirus a bordo de un crucero, que ha dejado tres personas fallecidas y varios enfermos, ha vuelto a poner bajo el reflector a esta enfermedad ancestral que, aunque poco frecuente, puede ser mortal en más de un tercio de los casos.

Los hantavirus han existido durante siglos, con brotes documentados en Asia y Europa. En el hemisferio oriental, históricamente se les asoció con fiebre hemorrágica e insuficiencia renal. No fue sino hasta principios de la década de 1990 cuando un grupo de estas variantes, hasta entonces desconocido, emergió en el suroeste de Estados Unidos como causante del síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria aguda que llamó la atención mundial.

El interés por este virus se intensificó el año pasado tras la muerte de Betsy Arakawa, esposa del fallecido actor Gene Hackman, quien falleció por una infección de hantavirus en Nuevo México.

OMS no descarta transmisión entre humanos

Aunque el contagio directo de persona a persona es poco común, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugirió que, en el caso del crucero, podría haber ocurrido esa vía de transmisión, particularmente entre contactos muy cercanos, como el matrimonio que compartía camarote.

“También podría haber alguna fuente de infección en las islas para algunos de los otros casos sospechosos”, señaló la doctora Maria Van Kerkhove, directora de Prevención y Preparación de Epidemias y Pandemias de la OMS. “Sin embargo, creemos que puede haber transmisión de persona a persona entre los contactos muy cercanos”.

Habitualmente, el hantavirus se transmite principalmente por contacto con roedores o con su orina, saliva o excremento, especialmente cuando estos materiales se remueven y quedan suspendidos en el aire, lo que genera riesgo de inhalación. Las personas suelen exponerse al limpiar espacios cerrados con poca ventilación, como cabañas o cobertizos.

Un virus detectado por primera vez en las Cuatro Esquinas

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos comenzaron a rastrear el virus tras un brote en 1993 en la región de las Cuatro Esquinas, donde convergen Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah. Fue un médico del Servicio de Salud Indígena quien detectó un patrón inusual de muertes entre pacientes jóvenes.

Michelle Harkins, neumóloga del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México, explicó que la mayoría de los casos en Estados Unidos se concentran en estados del oeste. “Nuevo México y Arizona son puntos críticos”, comentó, probablemente debido a que en las zonas rurales existen más probabilidades de encuentros entre ratones y humanos.

Síntomas similares a los de la gripe

Una infección por hantavirus puede progresar con rapidez y volverse potencialmente mortal. Los expertos advierten que los primeros síntomas —fiebre, escalofríos, dolores musculares y dolor de cabeza— pueden confundirse fácilmente con una gripe.

“Al inicio de la enfermedad, realmente puede que no se pueda distinguir entre el hantavirus y tener gripe”, explicó la doctora Sonja Bartolome, del UT Southwestern Medical Center en Dallas.

El síndrome pulmonar por hantavirus suele manifestarse entre una y ocho semanas después del contacto con un roedor infectado. Conforme avanza, los pacientes pueden experimentar opresión en el pecho mientras los pulmones se llenan de líquido. El otro síndrome asociado —fiebre hemorrágica con síndrome renal— aparece generalmente dentro de una o dos semanas.

Las tasas de mortalidad varían según la variante. Mientras que el síndrome pulmonar es mortal en aproximadamente el 35% de los casos, la fiebre hemorrágica con síndrome renal tiene una letalidad que oscila entre el 1% y el 15%, según los CDC.

Sin cura específica, pero con prevención clave

No existe un tratamiento específico ni una cura para el hantavirus, aunque la atención médica temprana puede aumentar significativamente la probabilidad de supervivencia.

A pesar de años de investigación, Harkins señaló que aún quedan muchas preguntas por responder: por qué la enfermedad puede ser leve para unas personas y muy grave para otras, o cómo se desarrollan los anticuerpos. “Hay muchos misterios”, admitió.

Lo que sí está claro es que la mejor manera de evitar el contagio es minimizar el contacto con roedores y sus excrementos. Los expertos recomiendan usar guantes protectores y una solución de lejía para limpiar los residuos, y advierten que no se debe barrer ni aspirar, ya que esa acción puede hacer que el virus se disperse en el aire.

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