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Homicidios en México caen 48% en dos años, pero esto dicen especialistas
El promedio diario de homicidios dolosos en México registró una disminución del 48% entre septiembre de 2024 y junio de 2026, al pasar de 86.9 a 45.4 asesinatos por día, de acuerdo con las cifras presentadas esta mañana por Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante la conferencia matutina del Gabinete de Seguridad.
La cifra, que prácticamente representa una reducción a la mitad, fue celebrada por el gobierno federal como un reflejo de la efectividad de su estrategia en materia de seguridad. Sin embargo, casi de inmediato surgió una pregunta que atraviesa el debate público: ¿qué hay realmente detrás de esta caída?
Un fenómeno histórico, pero aún sin explicación clara
Un análisis elaborado por el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (IBERO) advierte que, si bien la disminución es innegable y representa un hito estadístico, resulta todavía prematuro atribuirla de manera directa a la política de seguridad del actual gobierno.
El documento señala que, frente a estas cifras, suelen emerger dos posturas opuestas: una que las interpreta como un éxito rotundo de la administración, y otra que las desestima como un posible maquillaje de los datos. No obstante, los especialistas subrayan que ninguna de esas lecturas cuenta, por ahora, con evidencia sólida para sostenerse.
En lugar de emitir un veredicto, el estudio plantea diversas hipótesis que podrían explicar la tendencia.
¿Pacificación por control criminal o transformación social?
Una de las líneas de análisis sugiere que la reducción podría estar vinculada a procesos sociales de largo aliento, como el acceso a la educación, el crecimiento económico o el fortalecimiento institucional. Sin embargo, el propio estudio considera poco factible que estos factores expliquen por sí solos una caída tan abrupta en menos de dos años.
Otra hipótesis apunta a que, cuando un grupo criminal logra consolidar el control absoluto de un territorio, los homicidios tienden a disminuir al cesar las disputas entre organizaciones rivales. No obstante, esta aparente pacificación suele venir acompañada de la transformación de la violencia hacia otras expresiones delictivas, como extorsiones, desapariciones forzadas o mecanismos de control social sobre la población.
El documento también considera que la estrategia de seguridad implementada por el gobierno federal pudo haber influido en la tendencia, aunque aclara que —hasta ahora— no existen evaluaciones independientes que permitan establecer una relación causal directa entre los operativos, las detenciones o los decomisos, y la caída de los homicidios.
Factores regionales y la necesidad de mirar a largo plazo
Los especialistas de la IBERO recuerdan que fenómenos como reconfiguraciones territoriales, alianzas o fracturas entre grupos delictivos, así como factores coyunturales o estacionales, pueden incidir de manera significativa en las cifras. Por ello, insisten en que será necesario observar la evolución de los homicidios durante un periodo más extenso antes de hablar de una tendencia consolidada.
“En materia de seguridad, rara vez existe una sola explicación”, enfatiza el análisis, que invita a la sociedad y a los tomadores de decisiones a ir más allá de los números y preguntarse por los procesos que los sostienen.
Una buena noticia, pero con reservas
La reducción de los homicidios es, sin duda, un dato alentador. Sin embargo, el llamado de los académicos es claro: celebrar con cautela, evitar simplificaciones y asumir el reto de comprender las múltiples capas que subyacen a las estadísticas, en lugar de quedarse en la dicotomía de si las cifras están “bien” o “mal”.
Por ahora, lo cierto es que México asiste a un fenómeno inédito que, lejos de cerrar el debate, lo abre con más fuerza.