Internacional
Hutíes atacan infraestructura petrolera saudí mientras Riad enfrenta dos frentes en sus costas
La tensión en Oriente Medio se recrudeció este lunes con un nuevo ataque atribuido a los rebeldes hutíes de Yemen contra la infraestructura energética de Arabia Saudita, en un contexto de creciente presión militar sobre el mayor productor de petróleo de la OPEP.
El portavoz militar de los insurgentes, Yahya Sarea, anunció en su cuenta de X que lanzaron “varios aviones no tripulados” contra “objetivos y puntos sensibles” vinculados al transporte y suministro de crudo desde el este de Arabia Saudita hasta la terminal de Yanbu, en el mar Rojo. Sin precisar el número de artefactos utilizados ni la ubicación exacta de los blancos, Sarea justificó la acción como represalia por lo que calificó de “incursión de aviones no tripulados pertenecientes al enemigo saudí en el espacio aéreo yemení”.
Derribos previos y acusaciones cruzadas
Horas antes del anuncio hutí, los rebeldes habían afirmado haber derribado un dron de reconocimiento armado Bayraktar Akıncı, de fabricación turca, que atribuyeron a Arabia Saudita, y que sobrevolaba la provincia de Al Yauf, en el norte del Yemen. Los hutíes calificaron la operación de “violación de la soberanía yemení”.
Este nuevo ataque se produce poco después de que Riad denunciara el lanzamiento de “varios drones” desde territorio iraquí contra sus instalaciones petroleras en la Región Oriental y en las cercanías de la capital. Las autoridades saudíes señalaron a milicias proiraníes con base en Irak como responsables del ataque, aunque no han detallado si hubo daños o víctimas.
Hasta el momento, no se ha confirmado si ambas ofensivas fueron coordinadas dentro del llamado ‘Eje de la Resistencia’, la alianza informal liderada por Irán que ha intensificado sus acciones en la región desde el estallido de la guerra en Gaza.
Dos frentes abiertos para Riad
El ataque hutí evidencia la vulnerabilidad estratégica de Arabia Saudita, que enfrenta ahora amenazas simultáneas en sus dos costas: en el golfo Pérsico, frente a los ataques de represalia de Irán y sus aliados; y en el mar Rojo, donde los hutíes han impuesto un bloqueo marítimo que obliga a Riad a buscar rutas alternativas para la exportación de crudo, especialmente ante las disrupciones en el estrecho de Ormuz.
Las tensiones entre los insurgentes yemeníes y el reino saudí se han intensificado tras el bombardeo del 13 de julio contra el aeropuerto internacional de Saná, atribuido por los hutíes a una coalición militar liderada por Arabia Saudita, que interviene en el conflicto yemení desde 2015 en apoyo al gobierno reconocido internacionalmente.
Sin confirmación oficial ni reporte de víctimas
Arabia Saudita no ha emitido hasta el momento un pronunciamiento oficial sobre el ataque hutí de este lunes, ni sobre los posibles daños a su infraestructura petrolera. La ausencia de comunicación oficial mantiene en vilo a los mercados energéticos, ya sensibles a cualquier perturbación en el suministro de crudo en una región marcada por la creciente fragmentación militar y política.
Con este nuevo episodio, el tablero de Oriente Medio suma una pieza más en un conflicto que amenaza con extenderse más allá de las fronteras yemeníes y sirias, y en el que el petróleo vuelve a ser, una vez más, el blanco de la guerra.