Internacional
Implicado en la toma del Capitolio ahora ofrece ayudar a otros detenidos a cobrar del fondo de Trump… a cambio de una comisión
David Johnston tenía licencia para ejercer la abogacía cuando ingresó ilegalmente al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021, arrastrado por una turba de simpatizantes de Donald Trump. Más de cinco años después, este habitante de Carolina del Sur se reinventa como asesor de otros participantes en aquel asalto para que soliciten pagos del nuevo fondo de casi 1,800 millones de dólares creado por el gobierno de Trump para quienes se consideren víctimas de una supuesta politización de la justicia.
Su servicio no es gratuito: cobrará el 10% de cualquier indemnización, con un tope de 5,000 dólares por persona.
“Creo que la narrativa está cambiando”, declaró Johnston en un video difundido en redes sociales sobre la reinterpretación de lo ocurrido aquel día. “Creo que nos están pasando cosas buenas”.
Cientos de seguidores de Trump se declararon culpables de asaltar el Capitolio y admitieron bajo juramento haber violado la ley. Ahora indultados por el presidente republicano, muchos esperan capitalizar sus delitos recurriendo al fondo de 1,776 millones de dólares —cifra simbólica en alusión al año de la independencia estadounidense— diseñado supuestamente para compensar a los aliados de Trump que creen haber sido procesados por motivos políticos.
Pese a las críticas bipartidistas y un bloqueo judicial, los festejos entre los insurrectos que reclaman el dinero no se han detenido. Algunos ya están presentando solicitudes, aunque el gobierno aún no ha establecido un proceso formal y un juez ha congelado la creación del fondo, al menos de manera temporal.
Un fondo bajo fuego cruzado
Los detractores del fondo lo consideran un instrumento más para que Trump y sus aliados blanqueen los hechos del 6 de enero, justifiquen retroactivamente el asalto a un pilar de la democracia estadounidense y recompensen a sus seguidores más leales.
Jason Riddle, un veterano militar de Nueva Hampshire que cumplió 90 días de prisión tras declararse culpable de disturbios, rechazó públicamente el indulto de Trump y calificó de “ridículo” que él o cualquier otro alborotador reciba compensación gubernamental.
“Me encantaría el dinero, pero no puedo aceptar eso. Me molestaría por el resto de mi vida”, manifestó. “No fuimos perseguidos inocentemente solo por quiénes somos o por quién votamos. Fuimos perseguidos por cometer conductas delictivas en el Capitolio”.
Otros insurrectos no comparten su postura. Un hombre de Florida que posó para fotografías con el atril de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, argumentó en redes sociales que merece ser compensado por el costo de su infamia. Un alborotador de Nueva Jersey, descrito por fiscales como simpatizante nazi, calificó el fondo como “buenas noticias no solo para los alzados del 6 de enero, sino para todas las víctimas de la politización”. Un tejano condenado a siete años de prisión por asaltar el Capitolio con un hacha de guerra metálica celebró el fondo como “venganza” para las “víctimas de la tiranía de Biden”.
La voz discordante de una condenada
Pamela Hemphill, residente de Oregón sentenciada a 60 días de cárcel, también rechazó el indulto de Trump, pero ha redactado una reclamación por escrito para recibir compensación. A diferencia de decenas de insurrectos que se dicen perseguidos por los demócratas, Hemphill culpa directamente a Trump de sus problemas legales. Su solicitud busca 5 millones de dólares.
“No habría pasado por todo esto si Trump no hubiera mentido diciendo que las elecciones fueron robadas”, declaró en entrevista telefónica. “Es un resultado directo de sus mentiras que yo siquiera estuviera allí ese día”.
Incógnitas legales y políticas
Aún es incierto si alguien condenado por delitos relacionados con los disturbios en el Capitolio podría ser elegible para los pagos de un fondo creado originalmente para resolver la demanda de Trump contra el IRS por la filtración de sus declaraciones de impuestos.
El secretario de Justicia interino, Todd Blanche, no ha descartado esa posibilidad. Señaló que no hay límites sobre quién puede solicitar, pero indició que serán los cinco comisionados del fondo —aún por nombrar— quienes decidirán quién merece ser compensado con base en factores como “lo que hizo la persona, su condena, cuánto tiempo estuvo en la cárcel”.
“Eso depende de los comisionados”, dijo Blanche a The Associated Press. “Que yo esté aquí sentado hablando en hipotéticos es algo que no creo que sea justo para el proceso”.
Por si fuera poco, un juez federal en Virginia ha congelado la creación del fondo y bloqueado temporalmente cualquier trámite o pago. La medida responde a una de al menos tres demandas que impugnan el fondo, una de ellas presentada por Brendan Ballou, exfiscal que llevó varios casos del 6 de enero, en nombre de dos policías que defendieron el Capitolio.
“Quiero venganza y quiero represalia”
Los insurrectos del 6 de enero no son los únicos seguidores de Trump que buscan una parte del dinero. Meshawn Maddock, acusada de ser falsa electora de Trump en Michigan antes de que un juez desestimara el caso el año pasado, dijo que ella y su esposo “absolutamente” planean presentar una reclamación. Justificó el uso de fondos públicos porque, aseguró, “pagó la acusación y la investigación de los años en que me estaban cazando”.
“Quiero venganza y quiero represalia”, sentenció Maddock.
El giro de Johnston
El entusiasmo de Johnston por ayudar a otros alborotadores contrasta con su arrepentimiento en 2022, cuando se disculpó por su “terrible falta de juicio” antes de ser condenado a tres semanas de cárcel y tres meses de arresto domiciliario, tras declararse culpable de un cargo menor por allanamiento.
“Fue una cosa tonta, tonta de hacer”, le dijo entonces al juez. “Soy 100% responsable de lo que hice ese día”.