Internacional
Irán lanza ataques contra ciudades israelíes mientras Trump eleva la presión con amenazas a sus instalaciones energéticas
La escalada bélica en Medio Oriente alcanzó este domingo un nuevo nivel de tensión después de que Irán lanzara proyectiles contra las localidades israelíes de Dimona y Arad, causando decenas de heridos y graves daños materiales. Los ataques ocurrieron horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera un ultimátum de 48 horas a Teherán para que reabriera por completo el estratégico estrecho de Ormuz, bajo la amenaza de destruir sus principales centrales eléctricas.
Con cuatro semanas de conflicto en la región, los hechos evidencian una peligrosa expansión del conflicto. En el sur de Israel, las explosiones dejaron edificios de apartamentos devastados y al menos 64 personas fueron trasladadas a centros hospitalarios, según equipos de rescate. En el norte del país, un hombre perdió la vida en un ataque atribuido al grupo libanés Hezbolá.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visitó Arad y calificó como un “milagro” que no se registraran víctimas fatales en esa zona, aunque criticó que algunos residentes no acudieron a los refugios antiaéreos. “Nadie habría resultado herido si se hubieran seguido las instrucciones”, afirmó, al tiempo que instó a la población a atender las alertas.
Las sirenas sonaron en distintos puntos del país ante nuevas andanadas lanzadas desde territorio iraní. El ejército de Israel reconoció que los misiles que impactaron el sábado cerca del principal centro de investigación nuclear en el desierto del Néguev lograron burlar sus sistemas de defensa aérea, lo que representa un hecho inédito en la zona. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, señaló en redes sociales que esta situación marca “una nueva fase de la batalla”.
El ultimátum de Trump y la respuesta iraní
La ofensiva iraní se produjo un día después de que Trump advirtiera, en un mensaje difundido el sábado 21 de marzo, que Estados Unidos “aniquilará varias centrales eléctricas, empezando por la más grande”, si Irán no permite el tránsito libre por el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Aunque no especificó los objetivos, la advertencia apuntaría a instalaciones clave como la planta nuclear de Bushehr —la mayor del país y ya afectada por ataques previos— o la central de gas de Damavand, cercana a Teherán.
En respuesta, las autoridades iraníes advirtieron este domingo que cualquier agresión contra sus instalaciones energéticas será respondida con ataques contra activos de infraestructura de Estados Unidos e Israel en la región, incluyendo plantas desalinizadoras y centros de tecnología de la información. La declaración, difundida por medios estatales y semioficiales, fue atribuida a un portavoz militar.
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más vitales para el comercio energético mundial, se ha visto prácticamente paralizado ante los ataques a buques comerciales y las crecientes tensiones. Varios de los principales productores de petróleo han tenido que reducir su producción ante la imposibilidad de sacar su crudo al mercado. El representante iraní ante la Organización Marítima Internacional, Seyed Ali Mousavi, declaró que la navegación en el paso será posible para “todos excepto los enemigos”, dejando claro que Teherán decidirá qué embarcaciones pueden transitar.
Israel en estado de alerta ante una nueva fase del conflicto
La visita del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, a la ciudad de Arad reflejó la tensión interna en Israel. Ben-Gvir describió el momento como una “batalla histórica” contra Irán y abogó por continuar hasta la victoria.
El centro de investigación nuclear de Dimona, cuya existencia Israel no confirma ni desmiente oficialmente, permanece en el foco de atención. Pese a la cercanía de los impactos, el organismo de control nuclear de Naciones Unidas informó que no ha recibido reportes de daños en las instalaciones ni de niveles anormales de radiación.