Internacional

Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú y marca el retorno del fujimorismo al poder tras 26 años

Published

on

Keiko Fujimori juró este miércoles como presidenta de Perú para el quinquenio 2026-2031, en una histórica ceremonia celebrada en el pleno del Congreso que sella el regreso del fujimorismo al poder casi tres décadas después de la abrupta salida de su padre, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

La líder de Fuerza Popular, primera mujer en alcanzar la presidencia de la República Peruana, asume el cargo tras vencer en la segunda vuelta electoral al izquierdista Roberto Sánchez por un ajustadísimo margen de menos de 50 mil votos, en unos comicios que mantuvieron en vilo al país andino durante semanas.

La ceremonia de investidura representó un momento de profunda simbolismo político: la hija y heredera del polémico exmandatario, que gobernó durante una década entre luces y sombras, recibió la banda presidencial de manos de su segundo vicepresidente, Miguel Ángel Torres, en su calidad de presidente del Senado. El acto evocó aquel 2000 cuando el patriarca de la familia Fujimori dimitió por fax desde Japón, tras destaparse un gigantesco escándalo de corrupción que estremeció los cimientos de la democracia peruana.

Una juramentación con la mirada puesta en la unidad

Previo al acto protocolar, la nueva mandataria sostuvo reuniones con los jefes de Estado y delegaciones extranjeras que asistieron a la ceremonia, entre ellos el rey de España, Felipe VI, y ocho presidentes de naciones latinoamericanas, en un despliegue diplomático que refleja la importancia geopolítica del momento.

Fujimori prestó juramento ante el pleno con el compromiso de preservar “la soberanía nacional, la libertad y la democracia”, y en sus primeras palabras como jefa de Estado subrayó su voluntad de gobernar para todos los peruanos, especialmente para aquellos que históricamente han sido postergados.

“Juro que cumpliré y haré cumplir la Constitución política y las leyes de Perú. Velaré por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de quienes han sido históricamente postergados”, declaró la flamante mandataria, quien también reconoció la importancia de la Iglesia católica en la formación cultural y moral del país.

“Respetando la libertad de culto, reconoceré la importancia de la Iglesia católica en la formación cultural y moral de Perú. Trabajaré por un país seguro, próspero y unido”, añadió ante un hemiciclo que presenció el histórico momento.

El primer discurso y el camino a Palacio de Gobierno

Tras la investidura, Fujimori ofreció su primer discurso como presidenta, donde anunció las primeras medidas que implementará su administración. Posteriormente, recorrió a pie las calles del centro histórico de Lima hasta el Palacio de Gobierno, la misma sede donde residió durante su juventud como primera dama durante el gobierno de su padre. La imagen de Fujimori caminando hacia la residencia presidencial, rodeada de simpatizantes y custodiada por el protocolo de seguridad, se convirtió en una de las estampas más emblemáticas de su investidura.

Los hombres fuertes del nuevo gobierno

En la conformación de su equipo, la presidenta ha designado a su primer vicepresidente, Luis Galarreta, como primer ministro, un movimiento que consolida el liderazgo de la línea más dura del fujimorismo. La cartera de Relaciones Exteriores recaerá en el periodista y excandidato presidencial Carlos Espá, quien decidió respaldar a Fujimori en la segunda vuelta y ahora asume un rol clave en la proyección internacional del nuevo gobierno.

Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas estará al frente de Elmer Cuba, economista con amplia trayectoria que integró la junta directiva del Banco Central de Reserva entre 2016 y 2020, lo que sugiere una apuesta por la continuidad en las políticas macroeconómicas que han caracterizado a Perú en las últimas décadas.

Un regreso con sabor a reivindicación

El ascenso de Keiko Fujimori al poder, después de tres intentos fallidos en elecciones presidenciales anteriores, representa no solo su triunfo personal sino el retorno institucional de una corriente política que durante años ha polarizado a la sociedad peruana. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó con mano dura en los años noventa, enfrentó con éxito la guerrilla de Sendero Luminoso y aplicó reformas neoliberales que transformaron la economía del país, pero su legado quedó empañado por los graves casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos que llevaron a su caída.

Salir de la versión móvil