Internacional
La primera ministra japonesa disuelve la Cámara Baja y convoca elecciones anticipadas para el 8 de febrero

En una jugada estratégica para consolidar su mandato, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, disolvió este viernes la Cámara de Representantes (Cámara Baja), allanando el camino para unas elecciones generales anticipadas que se celebrarán el próximo 8 de febrero. La decisión, anunciada formalmente por el presidente del hemiciclo, Fukushiro Nukaga, en una breve sesión parlamentaria, marca el inicio de una carrera electoral intensa y abre un capítulo crucial en la aún joven administración de Takaichi, quien asumió el poder hace apenas tres meses.
“Según el artículo 7 de la Constitución, se disuelve la Cámara”, declaró Nukaga, dando por concluida la sesión minutos después de iniciada. El gesto busca capitalizar la alta popularidad personal de la mandataria, que contrasta con la precaria situación de su gobierno en la Dieta (Parlamento). Actualmente, la coalición gobernante ostenta una mayoría mínima de un solo escaño en la Cámara Baja —la cámara con mayor peso legislativo— y se encuentra en clara minoría en la Cámara de Consejeros (Cámara Alta).
Una apuesta por la estabilidad y un mandato reforzado
El pasado lunes, Takaichi calificó su decisión de convocar los comicios como “muy difícil”, pero necesaria. Su objetivo es claro: lograr una mayoría sólida entre su partido, el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), y su nuevo aliado, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin). Juntos, aspiran a superar la barrera de los 233 escaños —mayoría simple— de los 465 que componen la Cámara Baja.
“Vamos a esforzarnos en la búsqueda de la mayoría en la coalición, y más allá, hacia la estabilidad política”, afirmó Shunichi Suzuki, secretario general del PLD, en declaraciones a la televisión parlamentaria tras la disolución. Suzuki reforzó el mensaje de la primera ministra, subrayando que estos comicios, presentados como una suerte de referéndum sobre su liderazgo, son fundamentales para respaldar el ambicioso plan de estímulo económico del gobierno, diseñado para reactivar el estancado crecimiento de la tercera economía mundial.
Un panorama político reconfigurado
Takaichi ascendió a la máxima jefatura del gobierno en octubre pasado, tras imponerse en las primarias del PLD convocadas después de la renuncia de su predecesor, Shigeru Ishiba, afectado por una serie de reveses electorales. Sin embargo, su llegada provocó un terremoto en el tradicional sistema de alianzas: el partido budista Komeito, socio de coalición del PLD durante más de dos décadas, rompió su alianza y se unió a la principal fuerza opositora, el Partido Democrático Constitucional (PDC), para formar la Alianza Reformista Centrista.
Este nuevo bloque opositor representa el principal desafío para Takaichi y el PLD, que ahora buscan construir una nueva mayoría con Ishin. La campaña electoral, que legalmente se limita a apenas 16 días, se perfila así como un pulso entre dos coaliciones recién formadas y un test decisivo para el proyecto político de la primera ministra.
¿Traducirá la popularidad en escaños?
La apuesta de Takaichi es arriesgada. Aunque cuenta con altos índices de aprobación personal, la volatilidad del electorado y la nueva configuración de los bloques hacen del resultado una incógnita. Los comicios del 8 de febrero no solo definirán la composición de la Cámara Baja, sino que determinarán si la primera ministra consigue el respaldo parlamentario que necesita para gobernar con solidez o si, por el contrario, se verá sumida en la misma inestabilidad que plagó los últimos meses de su predecesor.