Politica
México y Estados Unidos exhiben sintonía en seguridad durante cumbre en Argentina, pese a recientes tensiones diplomáticas
La relación entre México y Estados Unidos parece oscilar entre la confrontación y la alianza estratégica, y en materia de seguridad, al menos por ahora, el termómetro marca cooperación plena. Durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas, que se celebra en Buenos Aires del 18 al 20 de agosto, el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, expuso los avances de la Estrategia Nacional de Seguridad impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y subrayó que México continuará colaborando con otros países bajo los principios de responsabilidad compartida, reciprocidad y respeto a la soberanía nacional.
Resultados y cooperación bilateral
En su intervención, Harfuch destacó logros concretos obtenidos gracias al intercambio de inteligencia y la coordinación internacional: localización y detención de objetivos buscados por autoridades extranjeras, desmantelamiento de laboratorios de drogas sintéticas y golpes a redes financieras, logísticas y operativas del crimen organizado. Uno de los datos más llamativos fue el traslado a Estados Unidos de 92 objetivos de alto impacto, una muestra del nivel de cooperación operativa entre ambos países.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, respaldó las declaraciones del funcionario mexicano a través de su cuenta en X: “Nuestras autoridades comparten información, coordinan operaciones y trabajan hombro con hombro para desmantelar estas redes, hacer que los criminales rindan cuentas y proteger a nuestros pueblos”. Johnson añadió que “mientras más fuerte sea la cooperación, más débiles se vuelven las organizaciones criminales”.
Contraste con otras áreas de la relación bilateral
La sintonía mostrada en Buenos Aires contrasta con otros frentes de la relación bilateral, donde en días recientes han surgido roces, como la cancelación de visas a varios políticos mexicanos y declaraciones encontradas entre ambas administraciones. La imprevisibilidad que caracteriza a la política exterior de Donald Trump mantiene en vilo a los observadores, que no descartan nuevos episodios de tensión política.
Por ahora, sin embargo, la cooperación en seguridad parece ser el eje que mantiene estable el vínculo. Los analistas coinciden en que los resultados presentados por Harfuch y el respaldo público de Johnson consolidan un clima de confianza operativa que beneficia a ambos países. La pregunta que queda en el aire es cuánto durará esta buena racha en medio de un contexto geopolítico tan volátil. Mientras tanto, México y Estados Unidos siguen, al menos en esta materia, “muy pegaditos”.