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México y Estados Unidos refuerzan cooperación antinarcóticos en medio de exigencias de Washington

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En un encuentro celebrado esta tarde en las instalaciones de la Secretaría de Gobernación, la titular de la dependencia, Rosa Icela Rodríguez, y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, acordaron fortalecer los mecanismos de cooperación conjunta entre ambos países, en el marco de una agenda bilateral marcada por la exigencia estadounidense de resultados tangibles en la lucha contra el narcotráfico.

A través de su cuenta en la red social X, la funcionaria mexicana informó sobre el diálogo y destacó que se trabajará “con una política de responsabilidad compartida”. En la imagen que acompañó el mensaje se observa a Rodríguez con el diplomático estadounidense y otros miembros de la representación diplomática, así como a funcionarios de alto nivel del gabinete de seguridad mexicano.

Entre los asistentes mexicanos se encontraban Marcela Figueroa, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública; Sergio Salomón Céspedes, comisionado del Instituto Nacional de Migración, así como representantes de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa Nacional. La reunión subraya la importancia de una coordinación estrecha en temas migratorios y de seguridad.

Decomiso histórico y respaldo de la DEA

El encuentro se produce apenas días después de que el gobierno federal anunciara el aseguramiento de más de cuatro millones de dosis de fentanilo en Mexicali, Baja California, operación que se realizó con información proporcionada por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés). El embajador Johnson celebró el operativo en sus redes sociales: “La información compartida se convierte en acción tomada. Más de 4 millones de dosis potencialmente mortales de fentanilo mantenidas fuera de nuestras calles y alejadas de nuestras familias”.

Este decomiso cobra relevancia en un contexto donde la administración de Joe Biden ha endurecido su postura hacia México. En mayo pasado, la Casa Blanca presentó su Estrategia Nacional Antidrogas 2026, en la que exige a México mayores avances en el combate al crimen organizado y advierte que la cooperación en seguridad estará sujeta a resultados medibles, como el incremento en detenciones, extradiciones y la destrucción de laboratorios clandestinos.

Además, Washington anunció que impondrá sanciones económicas a empresas, nacionales o extranjeras, que faciliten la producción o tráfico ilícito de drogas al descuidar la protección de sus cadenas de suministro, lo que representa una nueva arista en la presión sobre el sector privado.

Tecnología y confianza mutua

Como parte de los acuerdos recientes, el pasado domingo 16 de agosto, ambos países firmaron un convenio para la adquisición de drones y sistemas de contrainteligencia para aeronaves no tripuladas a precios competitivos. El embajador Johnson señaló en esa ocasión que “esta tecnología fortalecerá nuestra capacidad para combatir a los cárteles y hacer frente a nuestros retos compartidos de seguridad”.

La cooperación ha recibido un espaldarazo en el ámbito personal. El 19 de agosto, durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) celebrada en Buenos Aires, Argentina, el director de la DEA, Terry Cole, calificó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, como un “socio de confianza y buen amigo” de Estados Unidos, en una muestra de sintonía entre las autoridades de ambos países.

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