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Perú y México restablecen relaciones diplomáticas
Perú y México sellaron este viernes 7 de agosto el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, rotas desde noviembre de 2025, luego de que el Ejecutivo peruano accediera a conceder el salvoconducto a Betssy Chávez, exjefa del gabinete ministerial durante el gobierno de Pedro Castillo, quien permanecía asilada en la residencia de la Embajada de México en Lima.
El anuncio fue realizado de manera simultánea por las cancillerías de ambos países, que emitieron comunicados oficiales en los que subrayan la voluntad común de recomponer los lazos bilaterales con base en el respeto al derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
“Los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos y de la República del Perú reafirman su respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”, señala el texto difundido por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, que además destacó los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” que unen a ambas naciones.
El salvoconducto que destrabó la crisis
La decisión del gobierno peruano de otorgar el salvoconducto a Chávez se fundamenta en lo dispuesto por la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático, instrumento que obliga al Estado del asilado a facilitar su salida del país sin riesgo de detención.
La exprimera ministra había sido condenada en noviembre de 2025 a 11 años y 5 meses de prisión como coautora del delito de conspiración para una rebelión, en el marco del fallido intento de golpe de Estado perpetrado por Pedro Castillo en diciembre de 2022. La misma pena recayó sobre el exmandatario.
Desde que México le concedió asilo político, Chávez permaneció en la sede diplomática azteca en Lima, a la espera de que el gobierno peruano autorizara su salida. Durante los gobiernos interinos de José Jerí (2025) y José María Balcázar (2025-2026), esa respuesta nunca llegó, lo que mantuvo el conflicto bilateral congelado.
Un quiebre que se gestó desde 2022
Las tensiones entre Lima y Ciudad de México no surgieron de la noche a la mañana. El distanciamiento se remonta a diciembre de 2022, cuando el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador condenó el encarcelamiento de Pedro Castillo y cuestionó la legitimidad de Dina Boluarte como sucesora en la vicepresidencia.
Esa postura derivó en la expulsión del embajador mexicano en Perú y el retiro del representante peruano en México, reduciendo las relaciones al nivel de encargados de negocios. Sin embargo, fue la administración de José Jerí la que, en noviembre de 2025, decidió romper todo vínculo diplomático tras conocerse el asilo concedido a Chávez.
Advertencia peruana: “No hay persecución política”
En su comunicado, la Cancillería peruana fue enfática en deslindar la entrega del salvoconducto de cualquier reconocimiento a la tesis mexicana de que Chávez es una perseguida política.
“El Gobierno del Perú reitera, de manera enfática, que no existe persecución política y que en el país impera el Estado de derecho, la separación de poderes y el respeto a las garantías de la administración de justicia, incluyendo el debido proceso”, subraya el texto oficial.
La nota diplomática recuerda además que Chávez fue sentenciada por un delito tipificado en el artículo 349 del Código Penal peruano y que, adicionalmente, enfrenta investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito ante la Fiscalía de la Nación.
Un nuevo capítulo en la relación bilateral
Con este acuerdo, ambos gobiernos cierran un capítulo de confrontación diplomática que se prolongó por más de dos años y abren la puerta a la normalización de los intercambios políticos, comerciales y culturales que históricamente caracterizaron la relación entre Perú y México.