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Polémica estrategia de Trump: México rechaza deportaciones de connacionales vía Guatemala
El gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha una nueva estrategia migratoria que está generando fricción diplomática con México. En lugar de deportar directamente a los connacionales mexicanos por la vía terrestre tradicional o mediante vuelos al interior de la República, la administración de Donald Trump ha optado por enviarlos a países centroamericanos, principalmente Guatemala, para que desde allí sean trasladados a México.
La modalidad, confirmada este viernes por el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo, ha dejado cifras contundentes: en los primeros ocho meses del año, 2,284 mexicanos han llegado a Guatemala en calidad de deportados por parte de las autoridades estadounidenses. “Están llegando en aviones de retornados guatemaltecos y nosotros los ingresamos en calidad de tránsito para, en coordinación con las autoridades migratorias mexicanas, regresarlos a territorio mexicano en menos de 24 horas”, explicó el mandatario centroamericano en conferencia de prensa.
Un tránsito con costo para México
Arévalo detalló que los gastos operativos de esta logística son asumidos en su totalidad por el gobierno mexicano, y en algunos casos específicos, por financiamiento directo de Estados Unidos. Esta dinámica, según el mandatario, ha permitido agilizar los retornos y mantener el flujo migratorio dentro de los marcos de cooperación regional.
Sin embargo, el anuncio guatemalteco no cayó bien en Palacio Nacional. Este sábado, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, salió al paso para dejar clara la postura del gobierno mexicano: no existe ningún acuerdo vigente con Washington que autorice este tipo de deportaciones indirectas, y México las rechaza de manera categórica.
“El Gobierno de México acepta el retorno de todos sus nacionales. Por lo tanto, rechaza la deportación de ciudadanos mexicanos a terceros países y no tiene ningún acuerdo vigente en ese sentido”, declaró la funcionaria en conferencia de prensa. Rodríguez subrayó que México está tomando todas las medidas necesarias para garantizar un regreso seguro y digno de sus compatriotas, sin intermediarios ni escalas forzadas en naciones ajenas a su territorio.
Cambio de ruta en la política migratoria estadounidense
Tradicionalmente, las deportaciones de mexicanos se realizan por vía terrestre a través de los cruces fronterizos o mediante vuelos que aterrizan directamente en aeropuertos del interior de México. La nueva práctica de desviar a los migrantes hacia Guatemala, Honduras y Costa Rica responde, según fuentes consultadas, a una estrategia de la Casa Blanca para agilizar las expulsiones y reducir la presión sobre la frontera sur de Estados Unidos, aunque sin consultar previamente a las autoridades mexicanas.
La decisión también podría interpretarse como una forma de presionar a México para que asuma un mayor control migratorio en su frontera sur, al convertirlo en receptor indirecto de sus propios ciudadanos a través de terceros países.
Tensión diplomática y llamado al diálogo
Mientras Guatemala asegura estar cumpliendo con los protocolos de tránsito y coordinación, la posición de México es clara y firme: no se aceptarán más deportaciones a través de terceros países. La cancillería mexicana ya habría iniciado conversaciones con sus homólogos estadounidenses para exigir el cese de esta práctica y el retorno a los mecanismos tradicionales de repatriación.