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¿Quién era el jefe de seguridad de Irán, Alí Larijani?

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el ejército israelí aseguró haber matado a Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y excomandante de la Guardia Revolucionaria, durante los bombardeos de la noche del lunes 16 de marzo contra infraestructuras del régimen en Teherán.

“El jefe de Estado Mayor acaba de informarme de que Larijani, secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional, y Soleimani, jefe de los Basij, el aparato represivo central de Irán, fueron eliminados anoche”, declaró públicamente Israel Katz, ministro de Defensa de Israel, en un comunicado que ha sacudido los equilibrios de poder en Medio Oriente.

La muerte de Larijani, de confirmarse, representaría una baja letal para el régimen de los ayatolás, al grado de que analistas consideran podría significar el principio de su fin en esta guerra. Se trataría de la figura de mayor rango eliminada desde el fallecimiento del líder supremo Alí Jamenei en los primeros días del conflicto.

El poder tras el trono

Para dimensionar el peso específico de Larijani en la estructura iraní, habría que imaginarse qué significaría para México, en caso de estar en guerra, perder simultáneamente al secretario de la Defensa Nacional y al secretario de Seguridad Ciudadana. Larijani concentraba en su persona el control de la seguridad nacional, la coordinación de las estrategias militares y la interlocución política tanto al interior del régimen como con actores externos.

Su trayectoria, forjada en el fragor de la guerra contra Irak en la década de los 80, lo convirtió en una figura pública clave del régimen durante más de cuatro décadas. De acuerdo con información de DW, Larijani ocupó a lo largo de su carrera los cargos de ministro de Cultura, director de la radiotelevisión pública, negociador en jefe del programa nuclear, presidente del Parlamento, jefe de la Guardia Revolucionaria y candidato presidencial.

Nacido en Nayaf, Irak, en 1957, en el seno de una prominente familia chií cercana al fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruholá Jomeini, Larijani combinaba una formación académica en filosofía occidental con una trayectoria militar como veterano de la Guardia Revolucionaria.

El rostro visible del régimen

Cuando los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel acabaron con la vida del ayatolá Alí Jamenei el pasado 28 de febrero, Larijani se convirtió de facto en la figura más visible del régimen, por encima incluso del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien ha mantenido un perfil público notablemente bajo desde entonces.

“Larijani ha sido el actor central en el mantenimiento de la continuidad del gobierno iraní durante varios meses, y en particular desde junio de 2025. Ha sido efectivamente la figura encargada de la supervivencia del régimen, su política regional y su estrategia de defensa”, explicó David Khalfa, codirector del Observatorio de Medio Oriente de la Fundación Jean Jaures, en declaraciones recogidas por RNZ.

En una imagen que dio la vuelta al mundo, apenas el viernes anterior se le vio caminando entre las multitudes durante una manifestación progubernamental en Teherán, desafiante ante las potencias occidentales . Su primer mensaje tras el inicio de la ofensiva fue una advertencia: “Vamos a hacer que los criminales sionistas y los desvergonzados estadounidenses lamenten sus actos. Los valientes soldados y la gran nación de Irán darán una lección inolvidable a los infernales opresores internacionales”.

Un negociador duro pero pragmático

Descrito por analistas como un “operador astuto” y un “verdadero conocedor de cómo funciona el sistema”, Larijani apoyó en su momento el acuerdo nuclear de 2015 con las potencias mundiales, que se vino abajo tres años después cuando Donald Trump retiró a Estados Unidos del pacto . En marzo de 2025, había advertido que la presión externa podría llevar a Irán a reconsiderar su promesa de no desarrollar armas nucleares.

Estados Unidos había ofrecido una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que llevara a su captura, apenas días antes de su presunta muerte, en el marco de las sanciones contra una decena de funcionarios de inteligencia y militares iraníes implicados en la represión de las protestas de enero.

La incógnita: ¿está realmente muerto?

A pesar de la contundencia del anuncio israelí, el gobierno iraní no ha confirmado oficialmente la muerte de Larijani. En un hecho que ha avivado la confusión, su cuenta oficial en la red social X publicó horas después del ataque una nota manuscrita en la que se refiere al funeral de los marinos caídos en el hundimiento del buque IRIS Dena la semana pasada.

“La muerte de los valientes miembros de la Armada de la República Islámica de Irán en el Dena es parte de los sacrificios de la orgullosa nación que ha surgido en este tiempo de lucha contra los opresores internacionales. Su memoria permanecerá para siempre en el corazón de la nación iraní”, escribió en el mensaje.

Medios estatales iraníes habían adelantado que Larijani se pronunciaría más tarde durante el día, aunque sin precisar si lo haría en persona o mediante comunicado . Analistas interpretan el silencio oficial y la publicación de la nota como una maniobra para ganar tiempo mientras se evalúa el impacto real del ataque.

Reacciones internacionales

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, apareció en televisión para anunciar la muerte y argumentar que la caída de Larijani podría dar al pueblo iraní la oportunidad de levantarse contra sus gobernantes clericales . “Esta mañana eliminamos a Alí Larijani, el jefe de los Guardianes de la Revolución, que es la pandilla de gánsteres que realmente dirige Irán”, declaró Netanyahu, quien añadió que el derrocamiento de las autoridades clericales “no ocurrirá de golpe, no será fácil. Pero si persistimos en esto, les daremos la oportunidad de tomar su destino en sus propias manos”.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía calificó los asesinatos selectivos de líderes iraníes como “ilegales”, en un comunicado que refleja la creciente preocupación regional por la escalada.

Impacto estratégico

La muerte de Larijani, de confirmarse, dejaría al régimen iraní descabezado en momentos críticos. Como coordinador de todos los ataques y estrategias de defensa, su desaparición podría traducirse en una descoordinación letal en las ofensivas iraníes y una merma significativa en la capacidad de responder a los ataques.

Irán podría “caerse a pedazos” al verse afectada su capacidad de defenderse, según analistas consultados, en un momento en que además enfrenta la presión de mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial— y responder a los ataques que han diezmado a su cúpula militar y política.

Junto a Larijani, Israel también habría matado a Gholamreza Soleimani, comandante de las fuerzas Basij, la milicia paramilitar voluntaria bajo control de la Guardia Revolucionaria que ha actuado como brazo represor del régimen, especialmente durante las protestas de enero.

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