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Revelación en el ataque de Bondi: uno de los atacantes fue investigado por la inteligencia australiana en 2019

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La agencia de inteligencia australiana (ASIO) investigó hace seis años a uno de los autores del ataque terrorista de Bondi debido a sus presuntos vínculos con una célula del grupo yihadista Estado Islámico en Sídney, según ha revelado este lunes una fuente del organismo a la cadena pública ABC. Esta información arroja una nueva perspectiva sobre los antecedentes de los presuntos autores del peor tiroteo masivo en Australia en casi tres décadas.

Las autoridades confirmaron que los dos atacantes, que abrieron fuego contra una celebración judía de Hanukkah el domingo por la tarde en la famosa playa de Bondi, eran padre e hijo. El padre, Sajid Akram, de 50 años, murió en un enfrentamiento con la policía. Su hijo, Naveed Akram, de 24 años, permanece hospitalizado en estado crítico bajo custodia policial.

Detalles de la investigación previa de ASIO

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó este lunes que Naveed Akram estuvo en el radar de las autoridades hace años. Fue investigado durante seis meses en 2019 después de que la policía desarticulara los planes de un ataque del Estado Islámico. La investigación se centró en sus vínculos con dos personas que posteriormente fueron encarceladas por delitos terroristas.

Sin embargo, en ese momento, la evaluación de la ASIO concluyó que “no había evidencia” de que el joven se hubiera radicalizado o representara una amenaza de violencia. El propio Albanese explicó que el hijo fue examinado “sobre la base de estar asociado con otros, y se hizo la evaluación de que no había indicios de ninguna amenaza continua o de que él se involucrara en violencia”. Su padre, Sajid Akram, también fue entrevistado como parte de esa investigación, sin mostrar tampoco “ningún indicio de radicalización”.

A pesar de esta investigación previa, las autoridades sostienen que el dúo actuó de forma aislada. “No hay evidencia de que estas personas formaran parte de una célula”, afirmó el primer ministro Albanese, quien calificó el ataque como motivado por una “perversión extrema del islam” y una ideología extremista y antisemita.

Un ataque planeado y bien armado

La investigación policial ha revelado detalles sobre la meticulosa preparación del ataque:

  • Armamento: Sajid Akram poseía legalmente una licencia de armas desde 2015 y tenía seis armas de fuego registradas. Seis armas fueron recuperadas de la escena del crimen y de la vivienda donde se alojaba. Además, se encontraron artefactos explosivos improvisados dentro de su vehículo.
  • Logística: Los atacantes, que vivían en el suburbio occidental de Bonnyrigg, se habían alojado recientemente en un Airbnb en Campsie, un suburbio más cercano a Bondi. La madre de Naveed Akram declaró a un medio local que los hombres le habían dicho que iban de viaje de pesca.
  • Vinculación con el Estado Islámico: Fuentes de los equipos de contraterrorismo informaron a la ABC que los investigadores creen que los atacantes habían jurado lealtad al Estado Islámico. En el coche utilizado en el ataque se encontraron dos banderas de este grupo yihadista.

Consecuencias y reacciones internacionales

El balance del ataque se mantiene en 15 víctimas civiles mortales, además del atacante fallecido, y más de 40 heridos. Entre las víctimas se encuentra una niña de 10 años, un rabino británico y un superviviente del Holocausto.

El ataque ha conmocionado a Australia y ha provocado una ola de condenas y muestras de solidaridad en todo el mundo. La comunidad judía local, cuya seguridad ya era una preocupación creciente tras el aumento del antisemitismo, se encuentra profundamente afectada.

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