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Sabrina Carpenter exige a la Casa Blanca dejar de usar su música en videos de deportaciones del ICE

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La cantante estadounidense calificó como “malvado y repugnante” un video institucional que utilizó su tema ‘Juno’ para acompañar imágenes de arrestos y deportaciones de migrantes, sumándose a las críticas de otros artistas como Olivia Rodrigo.

La estrella pop Sabrina Carpenter se sumó este martes 2 de diciembre a la lista de artistas que reclaman a la administración del presidente Donald Trump por utilizar su música en contenidos oficiales que promueven políticas antimigrantes. La cantante reaccionó enérgicamente luego de que la Casa Blanca publicara un video del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que incluía su canción ‘Juno’ como banda sonora de imágenes que muestran arrestos y deportaciones de migrantes.

En la publicación oficial, además de las imágenes, se incluía el fragmento de la letra “Have you ever tried this one? Bye Bye” (¿Alguna vez has probado este? Adiós, adiós), en un claro guiño irónico a las deportaciones. Carpenter no tardó en responder a través de su cuenta de X (antes Twitter), donde escribió: “Este video es malvado y repugnante. Nunca me involucres ni a mí ni a mi música para beneficiar tus intereses inhumanos”.

Una queja que se repite: el rechazo artístico a la propaganda oficial

Este no es un caso aislado. La estrategia de la administración Trump de utilizar canciones pop contemporáneas en sus materiales de comunicación ha generado un rechazo recurrente por parte de los propios artistas. En noviembre de 2025, la también cantante Olivia Rodrigo ya había exigido de manera pública que dejaran de usar su éxito ‘All-American Bitch’ en videos similares, acusando al gobierno de emplear su música para “promover propaganda racista y de odio”.

Estos incidentes reflejan una brecha cultural y política palpable en Estados Unidos: mientras el gobierno actual celebra y difunde sus operativos migratorios con un tono confrontativo y un estilo mediático agresivo, una parte significativa de la comunidad artística —y de la sociedad— se desmarca abiertamente de estos mensajes.

La música como campo de batalla ideológico

El uso no autorizado de canciones en contextos políticos o propagandísticos se ha convertido en un foco de conflicto durante la actual administración. Aunque la legislación de derechos de autor puede permitir cierto uso bajo licencias institucionales, los artistas argumentan que existe un daño moral y reputacional al asociar su trabajo con mensajes que consideran éticamente reprobables.

Para figuras como Carpenter y Rodrigo, cuyas bases de fans incluyen a millones de jóvenes, el verse vinculadas a políticas de detención y deportación masiva representa una contradicción directa con los valores de inclusión y respeto que suelen promover tanto en su música como en su imagen pública.

Un malestar que trasciende la industria musical

El descontento no se limita a los cantantes. Diversas organizaciones de derechos humanos y defensores de migrantes han señalado que la elección de soundtracks pop y letras pegadizas para videos de deportaciones “banaliza y teatraliza” el sufrimiento de las personas detenidas y el trauma de la separación familiar.

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