Internacional
Suiza revela cifra millonaria destinada a Ucrania en casi cuatro años de guerra: más de 6 mil millones de francos en ayuda humanitaria y reconstrucción
Suiza ha destinado más de 6 mil millones de francos suizos (aproximadamente 6.600 millones de euros) para apoyar a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa hace casi cuatro años, según reveló este viernes el gobierno helvético. La cifra consolida al país alpino como uno de los contribuyentes más significativos en la respuesta humanitaria a la crisis, a pesar de su histórica tradición de neutralidad.
Del total desembolsado, unos 900 millones de francos (985 millones de euros) provinieron directamente de organismos oficiales de cooperación internacional y ayuda humanitaria, mientras que el resto incluye partidas destinadas a refugiados acogidos en territorio suizo, así como a programas implementados dentro de Ucrania y en naciones vecinas afectadas por el conflicto.
Desminado y reconstrucción: las prioridades suizas
Uno de los rubros más relevantes ha sido el financiamiento para labores de desminado en Ucrania, una de las tareas más urgentes y peligrosas en las zonas que han sido escenario de combates. Suiza ha destinado 100 millones de francos (110 millones de euros) a esta causa, posicionándose como uno de los principales contribuyentes globales en esta materia.
Pero la ayuda no se detiene ahí. El gobierno suizo ha asumido un compromiso de largo plazo con la recuperación del país devastado por la guerra. Entre 2025 y 2036, Berna tiene previsto invertir hasta 5 mil millones de francos (5.400 millones de euros) en labores de reconstrucción, una apuesta que refleja la magnitud del desafío que enfrenta Ucrania una vez que cesen las hostilidades.
La neutralidad en entredicho
La posición de Suiza en este conflicto ha roto esquemas. El país centroeuropeo, famoso por su neutralidad perpetua y por albergar organismos internacionales y conversaciones de paz, adoptó desde el principio una postura inequívoca de respaldo a Ucrania y condena a Rusia.
Prueba de ello ha sido su alineamiento con las sanciones europeas: Berna ha implementado prácticamente todos los paquetes de medidas restrictivas dictados por la Unión Europea contra Moscú, sumando alrededor de veinte rondas de sanciones desde el inicio de la guerra.
Esta decisión no pasó desapercibida para el Kremlin. Las autoridades rusas criticaron duramente lo que consideraron un abandono de la neutralidad suiza y, como consecuencia, rechazaron durante casi cuatro años cualquier ofrecimiento de mediación por parte de Berna.
El giro de Moscú
Sin embargo, esta semana se produjo un cambio significativo. Rusia aceptó participar en una reunión en Ginebra con representantes ucranianos y estadounidenses, un gesto que algunos analistas interpretan como un posible resquicio para el diálogo, aunque las posiciones de ambas partes continúan profundamente enfrentadas.
El hecho de que Moscú haya elegido Ginebra como sede para este encuentro, a pesar de sus críticas previas a Suiza, sugiere que el país alpino conserva su atractivo como sede diplomática, incluso en medio de las tensiones generadas por su postura en el conflicto.
Cuatro años de guerra, cuatro años de ayuda
La invasión rusa de Ucrania, que comenzó en febrero de 2022, ha provocado una de las crisis humanitarias más graves en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Millones de ucranianos han huido de sus hogares, y los que permanecen enfrentan condiciones cada vez más difíciles, con infraestructuras destruidas y un paisaje sembrado de minas y artefactos explosivos.












