Internacional
Trump da portazo a la renovación del T-MEC y opta por revisiones anuales
El presidente Donald Trump, quien en su primer mandato presumió el T-MEC como “el mejor y más importante acuerdo comercial jamás firmado”, decidió ahora no renovarlo por 16 años y optó por un mecanismo de revisiones anuales que mantendrá a México y Canadá en vilo durante la próxima década.
Así lo confirmó el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, al anunciar que su país no prorrogará el tratado que entró en vigor hace seis años. En su lugar, los tres socios comerciales se someterán a evaluaciones periódicas, una fórmula que, según analistas, abre la puerta a años de negociaciones tensas y prolonga la incertidumbre para las empresas que dependen de las cadenas de suministro integradas en Norteamérica.
“La administración Trump no está dispuesta a aprobar el acuerdo sin más”, declaró Greer en entrevista con Bloomberg News horas antes del anuncio oficial. “Creemos que existen problemas importantes”, añadió, y subrayó que se requieren varios cambios para corregir los desequilibrios comerciales.
El desencanto de Trump
El giro de Trump responde a un progresivo desencanto con el pacto durante su segundo mandato. El presidente considera que el T-MEC protege a amplios sectores del comercio de los aranceles que pretendía imponer y hace poco para solucionar los déficits comerciales con México y Canadá. En las semanas previas al 1 de julio —fecha límite para la renovación— Trump intensificó la presión argumentando que Estados Unidos estaría mejor sin el acuerdo.
Sin embargo, el camino hacia una salida definitiva no es sencillo. El T-MEC cuenta con apoyo bipartidista en el Congreso estadounidense, donde legisladores y sindicatos, aunque deseosos de mejoras, respaldan la estructura general del tratado.
¿Qué significa la decisión?
La no renovación no implica la desaparición inmediata del acuerdo. El T-MEC seguirá vigente durante otra década, siempre que ninguno de los tres países decida retirarse. Pero las revisiones anuales, en lugar de una extensión a largo plazo, convierten cada año en una potencial batalla sobre las normas que rigen las cadenas de suministro, los aranceles preferenciales para fabricantes de automóviles, agricultores y empresas energéticas, y otros pilares del comercio intrarregional.
El impacto económico es mayúsculo. Los tres países representan casi un tercio del producto interno bruto mundial, y el comercio entre ellos superó los 1.6 billones de dólares en 2024, frente al billón registrado cuando el tratado entró en vigor en 2020.
Un escudo que se resquebraja
El T-MEC había aportado cierta estabilidad en un periodo turbulento marcado por los enfrentamientos arancelarios de Trump con China y otros socios. Las amplias exenciones para los productos que cumplen los requisitos del acuerdo mitigaron el impacto en México y Canadá, que ahora enfrentan un futuro incierto.