Internacional
Trump presenta su “Junta de Paz”: ¿Un proyecto para redefinir el orden global desde Davos?

En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente estadounidense Donald Trump presentó formalmente lo que describió como “uno de los organismos más trascendentales jamás creados en la historia del mundo”: la Junta de Paz, una iniciativa cuyo alcance, inicialmente concebido para supervisar la reconstrucción de Gaza, ha crecido hasta vislumbrar funciones que podrían rivalizar o incluso suplir a las de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Una junta con legitimidad internacional y un liderazgo controvertido
Aunque el proyecto podría evocar la imagen de una “liga de supervillanos”, como lo sugirió cierto tono crítico en la cobertura, la Junta cuenta con un respaldo institucional clave: ha sido avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que le otorga una base de legitimidad internacional. Trump preside el organismo, acompañado por altos representantes de una coalición heterogénea que incluye a Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Turquía, Hungría, Marruecos, Kosovo, Paraguay y Argentina.
Más que reconstrucción: anuncios concretos para Gaza
Durante el evento, dirigido en parte por el yerno de Trump, Jared Kushner, se dieron a conocer los detalles de la segunda etapa del cese al fuego en Gaza. Los anuncios más significativos fueron:
- Un plan para incrementar ayuda humanitaria de manera sustancial durante los próximos 100 días.
- La designación del exviceministro palestino Ali Shaath como líder de la administración interina de Gaza, un nombramiento que, según reportes, generó un silencio significativo en el recinto.
- La reconstrucción del cruce de Rafah, que será reabierto la próxima semana, permitiendo el libre tránsito entre Egipto y Gaza por primera vez desde mayo de 2024.
La ambición detrás del organismo: ¿suplantar a la ONU?
La ambición declarada de Trump va más allá de la gestión de Gaza. La carta constitutiva de la Junta la describe como una “organización internacional promotora de la paz y la gobernanza en zonas en conflicto”. Analistas señalan que esta estructura, con un liderazgo fuerte y una membresía selectiva, busca ofrecer un modelo alternativo al multilateralismo tradicional de la ONU, más ágil y menos burocrático, pero también más susceptible a la influencia directa de sus fundadores.
Un mensaje claro: pragmatismo por encima del status quo
La presentación en Davos dejó en claro que la iniciativa, lejos de limitarse a la retórica de paz, está diseñada para actuar con rapidez en terrenos logística y políticamente complejos. Sin embargo, su composición y el protagonismo de figuras como Trump y Kushner generan interrogantes sobre su neutralidad y sus objetivos a largo plazo.