Internacional
Trump recurre a poderes de Guerra Fría para reactivar la producción petrolera en California ante la crisis por el conflicto con Irán
El presidente Donald Trump se prepara para invocar la Ley de Producción de Defensa con el objetivo de reactivar la explotación petrolera en la costa sur de California, en un intento desesperado por contener la crisis energética desatada por el conflicto bélico con Irán.
La orden ejecutiva, que se anunciaría en los próximos días, permitiría al gobierno federal invalidar las leyes estatales californianas que actualmente bloquean la reanudación de operaciones en un conjunto de plataformas marinas gestionadas por Sable Offshore, una compañía con sede en Houston. La noticia provocó una escalada inmediata en el valor de las acciones de la empresa, que llegaron a dispararse hasta un 34 por ciento antes de que se detuviera su negociación.
California, rehén del petróleo extranjero
El estado dorado enfrenta una paradoja energética: a pesar de contar con importantes reservas en su plataforma continental, depende del crudo importado para alimentar sus refinerías. El año pasado, aproximadamente el 61 por ciento del petróleo procesado en California provino del extranjero, y cerca del 30 por ciento de esos suministros debía atravesar el estrecho de Ormuz.
Esa ruta marítima, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, se encuentra prácticamente paralizada por la guerra entre la coalición occidental e Irán. Los ataques a embarcaciones y la militarización de la zona han interrumpido el flujo de petroleros, provocando un aumento sostenido en los precios del crudo y, por ende, de la gasolina y el diésel en territorio estadounidense.
La situación golpea directamente uno de los pilares económicos que la administración Trump había utilizado para proyectar una imagen de prosperidad ante el electorado, en un año marcado por las elecciones intermedias de noviembre, donde el costo de la vida será un factor determinante.
Amenazas y promesas sin resultados concretos
En los últimos días, Trump ha endurecido su retórica contra Teherán, amenazando con bombardeos “más duros” si Irán continúa interfiriendo en los flujos de crudo. También prometió escoltas navales de la Marina estadounidense y reaseguros respaldados por el gobierno para incentivar la reanudación del tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, esas medidas aún no han dado resultados tangibles. La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) informó que está desplegando reaseguros marítimos “de manera gradual”, pero no hay indicios de que algún petrolero haya transitado la peligrosa vía con ese respaldo o bajo escolta militar.
Ante la falta de soluciones inmediatas, la Agencia Internacional de Energía (IEA) acordó este miércoles la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo en su historia, en un intento por contener la escalada de precios que amenaza con desestabilizar la economía global.
¿Una solución simbólica?
No está claro si la intervención federal en California podrá ofrecer un alivio significativo a corto plazo. Sable Offshore asegura que sus pozos marinos podrían producir rápidamente entre 45 mil y 55 mil barriles diarios de crudo una vez reiniciadas las operaciones, con una proyección que alcanzaría los 60 mil barriles diarios hacia 2030.
Sin embargo, esa cantidad resulta mínima frente a la demanda petrolera estadounidense, que supera los 20 millones de barriles diarios, y palidece en comparación con los aproximadamente 15 millones de barriles diarios que actualmente están fuera del mercado mundial debido al cierre del estrecho de Ormuz.
El conflicto con California
La iniciativa de Trump choca frontalmente con la política energética de California, donde reguladores y grupos ambientalistas se han opuesto sistemáticamente a la reapertura del complejo de ductos Santa Ynez, infraestructura clave para transportar el petróleo extraído desde las plataformas marinas hasta las refinerías en tierra.
Estos ductos permanecen prácticamente inactivos desde 2015, cuando una rotura en una tubería operada por Plains All American provocó un derrame que contaminó extensas áreas costeras y generó una profunda desconfianza entre la población local. El director ejecutivo de Sable, Jim Flores, ha planteado como alternativa el uso de buques petroleros para transportar el crudo a otros mercados, mientras busca el respaldo de la administración Trump para sortear la oposición californiana.