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Trump sugiere una “toma de control amistosa de Cuba” en medio de la crisis energética y tensiones bilaterales

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el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este viernes que su gobierno podría optar por una “toma de control amistosa de Cuba”, en momentos de máxima tensión bilateral por el bloqueo energético impuesto por Washington y el reciente incidente mortal en aguas territoriales cubanas.

Antes de abordar el avión presidencial con destino a Texas, Trump respondió a preguntas de la prensa en la Casa Blanca con una declaración que no tiene precedentes recientes en la política exterior estadounidense hacia la isla.

“No tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros, y quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos terminar con una toma de control amistosa de Cuba después de muchos, muchos años”, manifestó el mandatario.

Diálogos en medio de la asfixia económica

El presidente aseguró que Cuba atraviesa “serios problemas” y que Estados Unidos podría hacer algo “muy positivo” tanto para los ciudadanos cubanos en el exilio como para quienes aún residen en la isla. “Desde pequeño he oído hablar de Cuba. Todos querían un cambio, y puedo ver que eso está sucediendo”, afirmó, añadiendo que el secretario de Estado, Marco Rubio, “lo está gestionando”.

Las declaraciones de Trump coinciden con informes sobre encuentros discretos entre el equipo de Rubio y familiares del expresidente Raúl Castro durante la reciente cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom). Según fuentes consultadas por el Miami Herald, las conversaciones explorarían un esquema de alivio progresivo de sanciones a cambio de cambios estructurales en la isla, evaluados en periodos mensuales.

Paradójicamente, el miércoles pasado el gobierno estadounidense relajó parcialmente el bloqueo petrolero al autorizar la reexportación de crudo venezolano a Cuba a través del sector privado, aunque con restricciones.

El contexto de la crisis cubana

La situación en la isla se ha agravado drásticamente desde enero, cuando la captura de Nicolás Maduro en Venezuela —estrecho aliado de La Habana— interrumpió el flujo de petróleo venezolano que sostenía la economía cubana . A ello se sumó la orden de Trump de imponer aranceles a los países que suministraran crudo a la isla, lo que también llevó a México a suspender sus envíos de combustible.

“Como saben, no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida. Y ahora mismo es una nación en serios problemas, y quieren nuestra ayuda”, declaró Trump.

El incidente marítimo que agravó las tensiones

Las declaraciones del presidente se producen apenas días después de un grave incidente en aguas territoriales cubanas. El martes, la Tropa Guardafrontera de Cuba interceptó una lancha rápida matriculada en Florida (FL7726SH) que, según La Habana, violó sus aguas territoriales y abrió fuego contra los efectivos cubanos, resultando en la muerte de cuatro tripulantes y seis heridos.

Al menos uno de los fallecidos y uno de los heridos eran ciudadanos estadounidenses, mientras que el resto podrían ser residentes legales permanentes . Sin embargo, la versión oficial cubana sostiene que se trataba de una incursión con fines “terroristas” cuyos participantes, todos cubanos residentes en Estados Unidos, tenían antecedentes penales y se encontraban en listas de buscados.

El dueño de la embarcación, un cubanoamericano de 65 años, afirmó que le robaron el barco en los Cayos de Florida y cuestionó la versión de La Habana, describiendo la nave como un “barco pesquero familiar” y no una lancha rápida.

Investigaciones y respuestas

El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación y advirtió que los responsables “rendirán cuentas”. “No se puede confiar en el Gobierno cubano”, declaró en sus redes sociales . Legisladores cubanoestadounidenses como Carlos Giménez y Rick Scott han exigido una investigación independiente sobre lo ocurrido.

El secretario de Estado Marco Rubio, conocido por su postura crítica hacia el régimen cubano, ha adoptado un tono mesurado: “No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde”, declaró desde la cumbre de Caricom, añadiendo que Washington verificará los hechos con “información independiente”.

Hasta el momento, el gobierno cubano no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Trump sobre la “toma amistosa”, aunque el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, ha mostrado una inusual disposición a esclarecer los hechos del incidente marítimo con las autoridades estadounidenses.

La historia de incursiones armadas organizadas desde Florida —como la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961 o la voladura de un avión cubano en 1976— alimenta la percepción de amenaza persistente en La Habana, mientras que sectores del exilio en Miami continúan presionando por un cambio de régimen en la isla.

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