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Un error de coordenadas del Pentágono causó la masacre de 175 niñas en una escuela iraní, según investigación militar

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El ataque con misiles Tomahawk contra la escuela Shajarah Tayyebeh, en la ciudad iraní de Minab, que cobró la vida de 175 personas —en su mayoría menores de edad—, no fue un acto deliberado de barbarie, sino un “error de coordenadas” derivado de inteligencia desactualizada, según revela una investigación militar estadounidense publicada este miércoles por The New York Times.

El informe, que aún se encuentra en fase preliminar pero cuyas conclusiones principales ya han sido validadas por funcionarios del Pentágono, contradice frontalmente las versiones oficiales que hasta ahora había manejado la Casa Blanca. Según los investigadores, los misiles lanzados desde buques de guerra estadounidenses tenían como objetivo una base de la Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ubicada en las cercanías, pero los cálculos de ataque se realizaron con datos cartográficos obsoletos que no reflejaban cambios realizados en el terreno hace casi una década.

La valla que marcó la diferencia

Entre 2013 y 2016, las instalaciones que hoy ocupa la escuela sufrieron una transformación radical. Lo que antes era parte del complejo militar fue separado mediante una valla perimetral, se habilitaron accesos públicos y se construyeron áreas de juegos infantiles. Sin embargo, los satélites y los sistemas de inteligencia estadounidenses continuaron registrando el edificio como un objetivo militar legítimo, sin actualizar la información que alimentaba los sistemas de puntería de los Tomahawk.

“La Agencia de Inteligencia tenía desactualizados esos datos y fijó el edificio de la escuela como objetivo de un ataque”, revela el documento filtrado al diario neoyorquino. La consecuencia fue una masacre que ha conmocionado al mundo y encendido aún más los ánimos en una región ya devastada por la guerra.

Trump: del señalamiento a la desmemoria selectiva

La respuesta del presidente Donald Trump ante la revelación ha sido, cuando menos, evasiva. Inicialmente, el mandatario había acusado a Irán de “orquestar” el ataque para generar propaganda contra Estados Unidos, en un intento por desviar la responsabilidad. Pero ante la contundencia de la investigación militar, su postura viró hacia el desconocimiento absoluto.

En conferencia de prensa celebrada este 11 de marzo, Trump aseguró no saber nada acerca del informe publicado por The New York Times. “Simplemente no sé lo suficiente sobre el tema”, declaró, en una respuesta que los analistas consideran insuficiente para una tragedia de esta magnitud.

Llevado por su característico estilo, el mandatario incluso especuló con la posibilidad de que “quizá alguna vez vendimos un misil Tomahawk a algún país y así fue a dar a Irán”, una afirmación que contradice abiertamente el hecho de que ese tipo de armamento es de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

El eco de la indignación mundial

La matanza de Minab ha provocado una ola de condenas internacionales y ha puesto en el centro del debate la precisión de los ataques con misiles en zonas urbanas. Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente que determine responsabilidades y siente precedentes para evitar que errores como este se repitan.

La pregunta que flota en el aire, sin respuesta oficial convincente, es si realmente se trató de un error de cálculo o si, por el contrario, existe la posibilidad de que el bombardeo contra la escuela fuera deliberado. Las autoridades estadounidenses insisten en la primera opción, pero la desactualización de los datos de inteligencia durante casi diez años plantea serias dudas sobre los protocolos militares y la cadena de mando que autorizó el ataque.

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