Internacional
Un mes de guerra en Medio Oriente: el conflicto que reconfigura la región
Este sábado se cumple un mes desde el inicio de la ofensiva militar contra Irán, desencadenada por bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Lo que comenzó como un ataque puntual se ha extendido a una docena de países de Medio Oriente, alterando los mercados energéticos globales y reconfigurando alianzas en una región ya de por sí volátil.
En paralelo, la ofensiva israelí en Líbano contra Hezbolá —la milicia chií que salió en defensa de Irán en los primeros días del conflicto— ha sumado un frente más a una crisis que amenaza con escalar aún más.
A continuación, un recuento de los hitos que han marcado estas cuatro semanas de confrontación.
Febrero 28: el estallido
La guerra estalló con un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel que acabó con la vida del líder supremo de Irán, Alí Jamenei. En respuesta, Teherán lanzó misiles y drones contra países vecinos y ordenó el cierre del estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que transita una quinta parte del petróleo y el gas del mundo. El mismo día, una escuela en el sur de Irán fue bombardeada, dejando decenas de víctimas.
Primera semana: escalada y reacciones
El 1 de marzo, Irán nombró un consejo de transición para encauzar el relevo de poder. Al día siguiente, Hezbolá entró formalmente en el conflicto en apoyo al régimen persa, mientras Israel respondía con bombardeos en las afueras de Beirut.
El 3 de marzo, Irán sepultó a 165 víctimas del ataque contra la escuela de Minab —entre ellas menores, maestros y padres de familia— mientras la Media Luna Roja elevaba a 787 el número de fallecidos en territorio iraní. Israel reportó más de mil incursiones aéreas y bombardeos contra un complejo gubernamental en Teherán.
En el mar, un submarino estadounidense hundió un buque iraní frente a las costas de Sri Lanka con 180 personas a bordo. Paralelamente, la Organización Internacional de Energía Atómica declaró no tener evidencias de que Irán hubiera desarrollado un plan estructurado para construir una bomba atómica.
El 4 de marzo, el presidente Donald Trump recibió el respaldo del Senado estadounidense, mientras las defensas aéreas de la OTAN derribaron un misil iraní que se dirigía hacia Turquía.
Segunda semana: guerra prolongada y nuevo liderazgo
El 5 de marzo, Irán actualizó su balance de víctimas mortales a mil 230, una cifra que no volvería a modificar en las semanas siguientes. Al día siguiente, la Guardia Revolucionaria advirtió sobre una guerra prolongada y anunció el uso de nuevas armas estratégicas, en medio de ataques con misiles contra Israel y sistemas de defensa de Arabia Saudita, Qatar y Kuwait que interceptaron proyectiles y drones.
El 7 de marzo, Israel multiplicó los ataques sobre Teherán y se reportó un incendio en el aeropuerto internacional de Mehrabad. Los ataques iraníes contra Tel Aviv continuaron.
El 8 de marzo, Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo, fue designado como nuevo líder de Irán.
Tercera semana: ataques devastadores y volatilidad energética
El 9 de marzo, el precio del barril de Brent alcanzó los 119.5 dólares durante la sesión, reflejando la tensión en los mercados.
El 11 de marzo, Irán lanzó lo que calificó como su oleada de ataques “más dura y devastadora” contra objetivos en Israel y el golfo Pérsico, con impactos reportados en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa. La Organización Mundial de la Salud alertó sobre ataques contra redes sanitarias en Irán y Líbano. Ese mismo día, la Agencia Internacional de la Energía dispuso la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo.
El 12 de marzo, Mojtaba Jamenei se dirigió por primera vez a la nación a través de un mensaje leído en televisión, jurando vengar a los muertos en la guerra, incluidos los niños de Minab.
El 13 de marzo, Estados Unidos autorizó la compra temporal de petróleo ruso varado en el mar a la India, medida que días después ampliaría a nivel global.
El 14 de marzo, fue atacada la isla iraní de Jarg, centro neurálgico de la industria petrolera del país. La Guardia Revolucionaria anunció nuevas oleadas de ataques contra Israel y bases estadounidenses en el golfo Pérsico, incluidas Al-Dhafra en Emiratos Árabes Unidos y Al Udeid en Qatar.
El 15 de marzo, Irán utilizó por primera vez el misil balístico Sejil en una nueva ofensiva contra objetivos israelíes.
Cuarta semana: bajas de alto rango y despliegues militares
El 16 de marzo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, declaró sobre el conflicto: “Esta no es nuestra guerra”. Al día siguiente, Israel asestó un golpe contundente al matar al jefe de la seguridad nacional de Irán, Alí Lariyani, y al comandante de la milicia paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani.
El 18 de marzo, Israel atacó las instalaciones gasísticas de South Pars —el mayor yacimiento de gas del mundo, compartido por Irán y Qatar— y abatió al ministro de Inteligencia iraní, Ismail Jatib. Irán respondió con ataques contra Emiratos Árabes Unidos y Qatar, provocando un incendio en la refinería de Ras Laffan, la principal instalación de gas natural licuado del país, así como en un depósito de combustible para aviones en Riad.
El 19 de marzo, Irán intensificó sus ofensivas contra estructuras energéticas en Arabia Saudita, Qatar y Kuwait, y lanzó misiles contra la Quinta Flota de Estados Unidos. El Pentágono confirmó que solicitaría 200 mil millones de dólares adicionales al Congreso para continuar la ofensiva junto a Israel.
Última semana: ultimátum, propuestas y nuevas condiciones
El 21 de marzo, el presidente Trump dio a Irán un ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz, bajo amenaza de atacar sus plantas de energía. Washington autorizó temporalmente la venta de petróleo iraní varado en el mar. Ese día, Irán comenzó su nuevo año persa bajo bombardeos.
El 22 de marzo, la oenegé opositora HRANA elevó el número total de fallecidos a más de 3 mil 200.
El 23 de marzo, Trump pospuso el ultimátum y aseguró que Irán buscaba un acuerdo que podría concretarse en cinco días, aunque Teherán negó cualquier negociación. El precio del petróleo se desplomó.
El 24 de marzo, Estados Unidos presentó a Irán una propuesta de 15 puntos para poner fin a la guerra. Irán denunció daños en 114 sitios patrimoniales y 292 centros médicos por los ataques. El Pentágono ordenó el despliegue de al menos 2 mil paracaidistas en Medio Oriente, mientras el Ejército israelí preparaba la ocupación del sur de Líbano, donde los muertos por la ofensiva aérea y terrestre ascendían ya a mil 72.
Finalmente, el 25 de marzo, Irán rechazó la propuesta estadounidense y presentó sus propias condiciones: el cese total de las agresiones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
Al cumplirse un mes de hostilidades, el conflicto no muestra señales de una resolución inminente. Con frentes abiertos en Irán, Líbano, el golfo Pérsico y más allá, la región se mantiene en vilo mientras las potencias involucradas evalúan sus próximos movimientos en una guerra que ya ha dejado miles de muertos y ha sacudido los cimientos energéticos y geopolíticos del mundo.