López Obrador quiere venderle el avión presidencial a Argentina

En un nuevo capítulo sobre el incierto destino del avión presidencial de México, Andrés Manuel López Obrador ha dicho este jueves que se lo ha ofrecido a Argentina. El Gobierno de Alberto Fernández sacó en abril pasado una licitación para reemplazar el Tango 01, una de las emblemáticas piezas de la flota aérea presidencial argentina. Al enterarse de esto, el mandatario mexicano, que lleva tres años y medio sin saber qué hacer con la aeronave que compraron y usaron sus antecesores, se la ha ofertado. “Ya se agotó la capacidad, el tiempo de vida útil del avión presidencial de Argentina, entonces les mandamos decir: ‘ahí está, llévense el avión nuestro’. Además, es un gobierno amigo”, ha comentado este jueves en la conferencia diaria matutina. El mayor problema está en la diferencia de números: Argentina prevé usar hasta 20 millones de dólares, menos de un quinto de lo ofertado por la aeronave mexicana.

El avión presidencial de México lleva desde diciembre de 2018 dando vueltas sin destino. La nave fue adquirida por 218 millones de dólares en 2012 por el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012). Llegó al país en 2016 durante la Administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018), quien lo utilizó dos años hasta dejar el cargo. Al tomar el poder López Obrador, anunció que no lo usaría y, en su lugar, lo vendería. Ante la falta de compradores, llevó adelante una rifa simbólica, donde los ganadores obtuvieron premios millonarios, pero no el avión en sí.

La aeronave, un lujoso Boeing 787-8 Dreamliner, se volvió una piedra en el zapato de la Administración de López Obrador. Hace más de tres años que permanece fuera del servicio gubernamental, y el presidente mexicano, que toma aviones casi todos los días, viaja por elección en aerolíneas comerciales. Para evitar una derrama sin sentido, en marzo de este año el Gobierno mexicano anunció que lo alquilaría para eventos, bodas y fiestas de 15 años.

La oferta se vuelve irrisoria al ver la diferencia de presupuestos que manejan los dos Gobiernos, que podrían acercarse con un plan de pagos, según ha dicho el mandatario mexicano. “El avión nuestro tiene un avalúo de 110 millones de dólares, y ellos reservaron 30 millones de dólares. Todavía no descartamos que puedan dar los 30, y en plazo paguen después el resto. Pero son de esas operaciones o negocios de la época faraónica”, ha dicho López Obrador este jueves.

Comprado en 1992 durante la presidencia de Carlos Menem, el Tango 01 se convirtió en icono de los excesos de aquel periodo ultraliberal en Argentina. Los 66 millones de dólares pagados por el Estado argentino se consideraron entonces un exceso, en momentos en que la economía apenas se recuperaba de la hiperinflación de 1989.

Con lo años, el Boeing 757-200 de la flota argentina se ha convertido en un grave problema. No vuela desde 2016, pero cuesta el Estado 200.000 dólares al año, solo para evitar que su deterioro sea irreversible. El presidente Mauricio Macri intento venderlo cuando llegó al Gobierno en 2015. El plan era invertir hasta 50 millones de dólares en una nueva aeronave, una suma que se volvió cada vez más inalcanzable a medida que se sumaban los problemas económicos. Sin avión presidencial operativo, se movió por el mundo en vuelos comerciales y alquilados, lo mismo que su sucesor, Alberto Fernández.

La flota de la Casa Rosada hoy cuenta solo con dos aviones de bajo porte para vuelos internos. En diciembre del año pasado, Fernández firmó un convenio de cooperación con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para que le asista en el proceso de recuperación técnica del Tango 01. Los arreglos necesarios incluyen una reciclado completo de los motores y de los trenes de aterrizaje, además de una costosa reconfiguración de todos los sistemas informáticos. La cuenta de la reparación asciende a entre 15 y 20 millones de dólares.

La OACI recomendó entonces a la Casa Rosada utilizar esa cifra para la compra de una nueva aeronave, entregando al viejo Tango 01 como parte de pago. La oferta mexicana puede sonar tentadora, pero inalcanzable para Argentina, sobre todo porque no podría usar el viejo avión presidencial como moneda de cambio.

Con información de El País