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La depresión en México: una crisis silenciosa que afecta a 3.6 millones y sigue sin diagnóstico ni tratamiento

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En México, más de 3.6 millones de adultos viven con depresión, un trastorno mental que, pese a su alta prevalencia, permanece sin diagnosticar ni tratar en más de la mitad de los casos, según advierten especialistas en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora cada 13 de enero.

Entre el 50% y el 70% de las personas con esta condición no recibe atención adecuada. La depresión no es tristeza pasajera; es un trastorno clínico que afecta directamente la funcionalidad de quien lo padece y puede incluir ideación suicida.

Síntomas y diagnóstico: más allá de la tristeza
Los dos síntomas centrales de la depresión son el ánimo depresivo persistente y la anhedonia —pérdida de la capacidad de sentir placer—, los cuales deben presentarse durante al menos 15 días para considerar un diagnóstico. A estos se suman alteraciones en el apetito, problemas cognitivos como falta de concentración, sentimientos de culpa excesiva y, en casos graves, pensamientos suicidas.

Mujeres, las más afectadas
La depresión tiene un rostro mayoritariamente femenino en México: la prevalencia en mujeres es hasta tres veces mayor que en hombres, especialmente en el grupo de 40 a 59 años. Este padecimiento es, de hecho, la primera causa de discapacidad en mujeres mexicanas y la novena en hombres.

A nivel nacional, más de 34 millones de personas han declarado haberse sentido deprimidas en algún momento de su vida, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, solo una mínima parte accede a tratamiento farmacológico o psicoterapéutico.

El estigma: una barrera que persiste
El acceso a la atención se ve obstaculizado por el estigma social que aún rodea a las enfermedades mentales. Los tratamientos psiquiátricos siempre han estado cargados de un velo casi de misticismo que genera curiosidad, pero no siempre empatía o compasión.

La pandemia de COVID-19 agravó la situación, incrementando la prevalencia de depresión a nivel global, con especial afectación en adultos jóvenes y mayores de 65 años.