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Internacional

El mundo recibe con alivio y cautela la tregua entre Irán y Estados Unidos: la mediación de Pakistán abre una ventana de esperanza

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El anuncio del alto al fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos, alcanzado gracias a la mediación de Pakistán, ha generado una oleada de reacciones en todo el planeta. Gobiernos de Europa, Medio Oriente, Asia y África expresaron alivio, satisfacción y, en muchos casos, un llamado a no desperdiciar esta oportunidad para avanzar hacia una paz duradera.

La secretaría general de la ONU, António Guterres, fue uno de los primeros en celebrar el acuerdo, aunque advirtió que “es urgente poner fin a las hostilidades para proteger la vida de los civiles y aliviar el sufrimiento humano”. Guterres instó a las partes a “cumplir con sus obligaciones” y aprovechar la pausa para consolidar una solución definitiva.

Europa: alivio con deberes pendientes

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el acuerdo como “una desescalada muy necesaria” y agradeció explícitamente a Pakistán su papel mediador. “Ahora es fundamental que continúen las negociaciones para alcanzar una solución duradera”, subrayó.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ofreció el respaldo comunitario: “La UE está preparada para apoyar los esfuerzos en marcha”. En la misma línea, el canciller alemán, Friedrich Merz, instó a negociar en los próximos días “el fin definitivo” de la guerra.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, celebró la tregua pero lanzó una advertencia: “Los altos al fuego siempre son una buena noticia. Sobre todo si conducen a una paz justa y duradera. Pero el alivio momentáneo no puede hacernos olvidar el caos, la destrucción y las vidas perdidas. España no aplaudirá a quienes incendian el mundo porque se presenten con un cubo”.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se mostró aliviado, mientras que el papa León XIV expresó su “viva esperanza” ante la tregua y recordó que “sólo mediante el retorno a la negociación se puede llegar al fin de la guerra”.

Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov señaló: “Hemos recibido con satisfacción las noticias sobre una tregua y saludamos la decisión de no continuar más por la senda de la escalada militar”. Turquía, por su parte, pidió que el cese de hostilidades se aplique “íntegramente sobre el terreno”.

En un guiño al conflicto en Europa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, valoró positivamente el acuerdo y lanzó un mensaje a Rusia: “Ucrania le dice a Rusia una vez más: estamos listos para responder de la misma forma si los rusos detienen sus ataques”.

Medio Oriente: un primer paso, pero insuficiente

Qatar, que calificó la tregua como “un primer paso hacia la desescalada”, pidió a Irán el cese definitivo de las hostilidades. Arabia Saudí fue más allá: “El Reino reafirma su apoyo a los esfuerzos de mediación para alcanzar un acuerdo permanente que garantice la seguridad y la estabilidad y resuelva todos los problemas que han provocado inestabilidad durante décadas”.

Omán, otro país tradicionalmente mediador en la región, subrayó “la importancia de intensificar los esfuerzos para encontrar soluciones que pongan fin a la crisis de raíz”. El presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, habló de un “avance positivo” que debe “culminar en un acuerdo permanente”.

Asia y África respaldan la desescalada

El gobierno chino reiteró su postura constante a favor de “un cese de las hostilidades” y la resolución de disputas por medios políticos. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, conversó con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y le transmitió “satisfacción por los recientes anuncios”, subrayando que lo más importante es “garantizar la seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz”.

India celebró el acuerdo recordando que “la desescalada, el diálogo y la diplomacia son esenciales”. Azerbaiyán pidió “un diálogo productivo”, mientras que la Unión Africana calificó la tregua como “un paso significativo” que refleja “un liderazgo encomiable”. Sudán, por su parte, lo consideró un “paso positivo hacia la desescalada”.

Un respiro que no debe ser en vano

La comunidad internacional coincide en que el alto el fuego de dos semanas es una oportunidad real para frenar una escalada que amenazaba con desestabilizar todo el Golfo y afectar el suministro energético mundial. Sin embargo, la cautela domina los discursos: el alivio es momentáneo y la verdadera prueba será si las partes logran convertir esta pausa en un acuerdo de paz permanente.