Salud
Ola de calor y medicamentos: un cóctel de riesgo del que casi nadie habla
Mientras gran parte del país enfrenta una nueva ola de calor, existe un factor de riesgo silencioso que rara vez se menciona: algunos medicamentos pueden hacer que el organismo tolere peor las temperaturas extremas.
No solo el termómetro es el problema, advierte el doctor Mark Morocco, especialista de UCLA Health. También influye cómo ciertos tratamientos interfieren con los mecanismos naturales de enfriamiento del cuerpo. “Cuando hace calor, sudamos para regular la temperatura. Pero algunos fármacos reducen la sudoración o hacen que el cuerpo genere más calor del normal”, explica el médico.
El resultado es una pérdida de la capacidad de autorregulación térmica, incluso si la persona no realiza actividades intensas.
¿Qué medicamentos aumentan el riesgo?
La farmacéutica Ghada Ashkar señala que varios fármacos de uso común pueden alterar la temperatura corporal o el equilibrio de líquidos. Entre ellos se encuentran:
- Tratamientos para el corazón
- Antidepresivos
- Diuréticos
- Antihistamínicos
- Medicamentos para el TDAH
Muchos de estos afectan la sensación de sed, reducen la sudoración o provocan deshidratación, lo que incrementa el peligro durante una ola de calor. Las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas son los grupos más vulnerables.
Síntomas que no debes ignorar
Las enfermedades por calor pueden comenzar de forma silenciosa, pero escalar rápidamente. Mareos, dolor de cabeza intenso, confusión o sensación de desmayo son señales críticas que requieren atención inmediata, ya que podrían indicar afectación cerebral.
Recomendaciones para protegerse
Para evitar complicaciones, los especialistas sugieren:
- Permanecer en espacios frescos y buscar sombra
- Ayudar al cuerpo a enfriarse con agua fría o compresas
- Hidratarse adecuadamente, pero consultando con un médico la cantidad de agua recomendada según cada tratamiento
- Evitar alcohol, cafeína y bebidas azucaradas, que empeoran la deshidratación
Además, advierten que algunos medicamentos requieren conservarse en temperaturas específicas para no perder efectividad, por lo que también es importante revisar las condiciones de almacenamiento durante los días de calor extremo.
Prevención, la clave
Los expertos coinciden en que anticiparse marca la diferencia. Hablar con un médico antes de una ola de calor, tener un plan para evitar la exposición prolongada y contar con apoyo —especialmente en personas que viven solas— puede reducir significativamente los riesgos.
El calor no viene solo. Para quienes están bajo tratamiento médico, su impacto puede ser mayor de lo que parece.










