Internacional
La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca: el encuentro anual donde el poder y la prensa se dan cita en Washington
Lo que debía ser una velada de reencuentro entre el poder político y la prensa se convirtió en escenas de pánico y evacuación de alto nivel. La Cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés), celebrada en el histórico hotel Washington Hilton, vivió este sábado uno de los momentos más críticos de sus más de cien años de historia, luego de que se escucharan disparos en las inmediaciones del evento.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a la primera dama, Melania Trump, y altos miembros de su gabinete fueron evacuados de inmediato por agentes del Servicio Secreto, quienes activaron los protocolos de seguridad y desalojaron el salón principal mientras decenas de asistentes eran conducidos a zonas seguras.
Las autoridades confirmaron posteriormente que tanto el mandatario como su equipo se encontraban en buen estado. En coordinación con la Policía Metropolitana de Washington, se investiga un incidente con arma de fuego ocurrido cerca de los controles de acceso al hotel. Hasta el cierre de esta edición, se reportó la detención de una persona vinculada con los hechos, aunque no se han revelado su identidad ni sus posibles motivaciones.
Reacción inmediata de Trump: “Actuaron con rapidez y valentía”
A través de su cuenta en la red social Truth Social, el presidente estadounidense calificó la respuesta de las fuerzas de seguridad como “fantástica” y destacó que los agentes intervinieron “con rapidez y valentía”. Trump agradeció públicamente al Servicio Secreto y a la policía local por su desempeño durante la emergencia.
Videos difundidos en redes sociales captaron el momento exacto en que el mentalista Oz Pearlman, invitado principal del evento, realizaba una presentación frente al mandatario y la primera dama. Las imágenes muestran a Melania Trump con un gesto de sorpresa al escuchar las detonaciones, mientras los agentes armados irrumpían en el salón y ordenaban la evacuación general.
Una gala entre la tradición, el poder y la sátira política
La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca es considerada uno de los eventos sociales y políticos más relevantes de Washington. Organizada cada último sábado de abril por la WHCA —fundada en 1914—, la cena reúne a más de dos mil invitados, entre ellos el presidente, el vicepresidente, legisladores, secretarios de Estado, diplomáticos y, por supuesto, periodistas acreditados para cubrir la presidencia.
El objetivo del encuentro es doble: recaudar fondos para becas y programas de la asociación, y celebrar la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantiza la libertad de prensa. Tradicionalmente, la velada incluye un discurso presidencial con tono humorístico y la participación de un comediante o artista invitado que satiriza a mandatarios, políticos y medios de comunicación.
Sin embargo, la cena no ha estado exenta de críticas. Sectores de la opinión pública la han señalado por su carácter elitista y por la incómoda cercanía entre periodistas y las fuentes de poder que deben cubrir.
Una tradición centenaria con ausencias y cancelaciones memorables
La WHCA celebró su primera cena en 1921, y desde la participación del presidente Calvin Coolidge en 1924, todos los mandatarios estadounidenses han asistido al menos una vez. No obstante, ha habido excepciones importantes:
- 1930: Suspendida por el fallecimiento del expresidente William Howard Taft.
- 1942: Cancelada durante la Segunda Guerra Mundial.
- 1962: Un año clave, pues se eliminó el veto que impedía la entrada de mujeres al evento.
- 2020 y 2021: Suspendida por la pandemia de covid-19.
El regreso de Trump tras el boicot
La edición de este año adquirió una relevancia especial, ya que Donald Trump puso fin a su boicot a la cena. Durante su primer mandato (2017-2021), el mandatario se negó a asistir, rompiendo una tradición histórica y denunciando públicamente lo que calificó como un trato “extraordinariamente duro” por parte de la prensa, a la que suele acusar de difundir “noticias falsas”.
En marzo pasado, Trump aceptó la invitación de la WHCA, y su regreso coincidió con un cambio en el formato del entretenimiento: en lugar de un comediante que tradicionalmente se burla del presidente, el invitado fue el mentalista Oz Pearlman, una decisión que, según analistas, buscó suavizar el tono del evento y evitar roces con el mandatario.
Un contexto de alta tensión política
La gala se desarrolló en medio de un clima político especialmente polarizado. En las últimas semanas, Trump ha intensificado sus críticas contra diversos medios de comunicación y mantiene activas disputas legales con varias cadenas y publicaciones. Su asistencia, lejos de significar una tregua, fue interpretada por algunos como un gesto de control narrativo sobre la prensa que lo cubre.










