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Internacional

Asesor Antiterrorismo de Estados Unidos renuncia por desacuerdo con guerra contra Irán

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El director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC, por sus siglas en inglés), Joe Kent, presentó su renuncia alegando que no puede respaldar en conciencia la ofensiva militar contra Irán impulsada por la administración Trump.

A través de un mensaje en redes sociales, Kent argumentó que la República Islámica no representaba “ninguna amenaza inminente” para Estados Unidos y señaló directamente a la influencia de Israel como detonante del conflicto. “Está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió.

La dimisión del funcionario, confirmado en el cargo en julio pasado con una ajustada votación de 52-44 en el Senado, representa una baja sensible en el aparato de seguridad de la Casa Blanca. El NCTC es la instancia responsable de integrar y analizar información sobre amenazas terroristas a nivel global.

Kent, quien además de Boina Verde con once despliegues militares acumuló experiencia en la CIA, intentó en dos ocasiones llegar al Congreso por el estado de Washington, aunque sin éxito, en campañas donde buscó acercamiento a sectores de la derecha radical.

Advertencia desde Teherán: “El Estrecho ya no será como antes”

Mientras Washington lidia con las repercusiones internas del conflicto, Irán endurece su postura sobre una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió este martes que la navegación en el Estrecho de Ormuz “no volverá a ser como antes”.

En declaraciones difundidas por PressTV, Qalibaf justificó las medidas defensivas adoptadas por Teherán y negó que el cierre de facto de la vía responda a una decisión unilateral: “No fue una decisión de Irán, sino una necesidad defensiva”. El alto funcionario responsabilizó a las políticas de Estados Unidos e Israel de haber desestabilizado no solo Asia Occidental, sino también regiones tan distantes como el Sudeste Asiático y el Pacífico.

“Nunca tuvimos la intención de atacar a los estados vecinos —aclaró—, pero cuando nos lanzan misiles, tenemos derecho a responder. Muchos barcos ya no se mueven porque las condiciones no lo permiten”.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de las tensiones desde el inicio de los ataques estadounidenses contra territorio iraní el pasado 28 de febrero. El bloqueo impuesto por Teherán ha disparado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril.

Emergencia humanitaria y efectos globales

El conflicto trasciende ya la esfera militar. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas alertó que la paralización del transporte en Ormuz, sumada a los riesgos en el mar Rojo, está encareciendo la energía, el combustible y los fertilizantes, con efectos devastadores sobre la seguridad alimentaria más allá de Oriente Medio.

Desde el estallido de las hostilidades, Irán ha atacado al menos 18 buques en la región del Golfo Pérsico.

Emiratos Árabes, en la línea de fuego

Emiratos Árabes Unidos (EAU) reportó este martes la intercepción de 10 misiles balísticos y 45 drones procedentes de Irán. Según el Ministerio de Defensa emiratí, desde el 28 de febrero los sistemas de defensa aérea del país han derribado 314 misiles balísticos, 15 de crucero y mil 625 drones.

El balance humano del conflicto en territorio emiratí asciende a dos militares y seis civiles fallecidos —de nacionalidades pakistaní, nepalí, bangladesí y palestina—, además de 157 heridos con lesiones de diversa consideración.

Mientras Trump amenaza con consecuencias para la OTAN si los aliados europeos no respaldan las escoltas navales prometidas, la protección a los mercantes estadounidenses sigue sin materializarse y la guerra continúa escalando sin una solución diplomática a la vista.