Internacional
Bolsonaro podrá reducir su condena leyendo libros

El expresidente Jair Bolsonaro, quien hace años declaró abiertamente que no tenía tiempo para leer —llegando a presumir que ni siquiera revisaba las instrucciones del shampoo—, dispondrá ahora de tiempo de sobra para dedicarse a la lectura. Este miércoles 15 de enero, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre Moraes, autorizó una medida que permitirá al exmandatario reducir su condena a través de la lectura y reseña de libros, con una rebaja de cuatro días de condena por cada obra completada.
La decisión judicial llega después de que, a inicios de mes, se presentara la solicitud para habilitar este mecanismo de progresión de pena, contemplado en el sistema penitenciario brasileño para ciertos reclusos. Según informó el ministro Moraes, Bolsonaro cumplirá esta actividad en el predio militar de Brasilia conocido coloquialmente como “Papudinha”, donde permanece detenido.
Lecturas obligadas, no opcionales
Contrario a lo que podría esperarse, el expresidente no podrá elegir títulos a su conveniencia. El régimen carcelario brasileño establece un listado cerrado de libros autorizados para este fin, del cual Bolsonaro deberá seleccionar sus lecturas.
Entre las obras que podrá —o deberá— leer figuran clásicos universales y textos de contenido social e histórico que, irónicamente, abordan temas que durante su mandato fueron objeto de polémica o incluso de desdén por parte del exgobernante. Algunos de los títulos incluidos son:
- “Crimen y castigo” de Fiódor Dostoiévski, novela profunda sobre la culpa y la redención.
- “Um Defeito de Cor” de Ana María Gonçalves, una extensa obra de 900 páginas que narra la historia de Brasil desde la perspectiva de una mujer negra.
- “As Cores da Escravidão” de Ieda de Oliveira, que aborda las secuelas de la esclavitud.
- “A Hora da Estrela” de Clarice Lispector, un referente de la literatura brasileña.
- “Feridas Invisíveis: Abuso Não Físico Contra Mulheres” de Frederick Palmer.
- “Ainda Estou Aqui”, libro recientemente adaptado al cine que retrata los horrores de la dictadura militar brasileña (1964-1985), un período que Bolsonaro ha elogiado públicamente en repetidas ocasiones.
De la prisa a la penitencia literaria
La autorización judicial representa un giro paradójico para Bolsonaro, quien durante su carrera política cultivó una imagen de hombre práctico y alejado de la vida intelectual. Su famosa frase en la que afirmaba no tener tiempo para leer se vuelve ahora un eco irónico de su nueva realidad.
La medida forma parte de los mecanismos legales de rehabilitación y reducción de penas por “buen comportamiento” o actividades educativas. Sin embargo, la selección de libros —en particular aquellos que desafían abiertamente narrativas históricas y sociales promovidas por el propio Bolsonaro— añade un matiz simbólico ineludible a la condena.