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China y Estados Unidos se disputan la Luna: la nave “Mengzhou” buscará llevar astronautas antes de 2030
La Luna se ha convertido en el nuevo tablero de la carrera espacial entre dos superpotencias: Estados Unidos y China. Mientras la NASA avanza con sus planes apoyados en empresas privadas, el gigante asiático prepara una ambiciosa misión tripulada que busca alunizar antes de 2030 y abrir la puerta a la exploración del espacio profundo.
El programa estrella de China se llama Mengzhou, que en español significa “navío o barco de los sueños”. Se trata de una nave espacial tripulada diseñada para transportar hasta siete astronautas, impulsada por el cohete Larga Marcha-10. Su objetivo es claro: llevar seres humanos a la órbita lunar y comenzar una nueva era de investigación en el satélite natural.
Así funcionará el descenso lunar
Una vez en órbita, la nave Mengzhou se acoplará al módulo lunar Lanyue (“abrazando la Luna”), cuya función será transportar a los astronautas desde la órbita hasta la superficie lunar. Lanyue no solo servirá como vehículo de descenso, sino también como base de apoyo: operará como centro de datos, suministro de energía y punto de retorno para que los taikonautas regresen a la nave nodriza.
El alunizaje está planeado en la cara visible de la Luna, una zona más accesible y que ha sido tradicionalmente el punto de llegada de las misiones históricas. Una vez en el suelo lunar, los astronautas podrán desplazarse gracias al vehículo de exploración Tansuo.
Trajes espaciales para “contemplar el Cosmos”
China también ha bautizado a los trajes que utilizarán sus astronautas en la superficie lunar: se llaman Wangyu, que significa “contemplando el Cosmos”. Estos trajes, similares a los usados en la estación espacial Tiangong (activa desde 2022), cuentan con cámaras laterales para registrar cada paso y una consola de control ubicada en el pecho, diseñada para operar en condiciones extremas.
¿Dónde ha llegado China en la carrera espacial?
Aunque Pekín no siempre ha estado en el centro del debate espacial, sus logros en la última década son innegables:
- En 2019, la sonda Chang’e 4 logró el primer alunizaje en la cara oculta de la Luna, una hazaña que ningún otro país había conseguido.
- China también ha llegado a Marte con su sonda Tianwen-1, colocándose entre las pocas naciones con capacidad de operar en el planeta rojo.
Todas estas misiones son supervisadas por el ejército chino y ejecutadas por la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, la empresa estatal que centraliza el desarrollo tecnológico del sector.
Construir una base y mirar más allá
El programa Mengzhou no termina con un simple alunizaje. La meta final es mucho más ambiciosa: construir una base lunar permanente, explorar los recursos del satélite y utilizar la Luna como plataforma de lanzamiento hacia el espacio profundo. Si los plazos se cumplen, China pondría astronautas en la superficie lunar antes de 2030 o justo ese año, un hito que marcaría un antes y después en la historia de la exploración espacial.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su propio plan de regreso a la Luna a través del programa Artemis, con el objetivo de establecer una presencia sostenida y llevar a la primera mujer y al próximo hombre a la superficie lunar. La nueva carrera por la Luna no solo es tecnológica, sino también geopolítica.










