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Internacional

El nuevo tablero venezolano: quiénes son los protagonistas clave tras la captura de Maduro

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La captura y extradición a Estados Unidos del expresidente Nicolás Maduro no solo ha desmantelado el poder chavista tradicional, sino que ha reconfigurado por completo el panorama político venezolano, catapultando a algunos actores y marginando a otros en un escenario dominado por la influencia de Washington. Estas son las figuras clave en este nuevo capítulo de inestabilidad.

1. Nicolás Maduro: El prisionero en Brooklyn
El expresidente, quien gobernó Venezuela desde 2013, enfrenta ahora un juicio por narcoterrorismo en una corte federal de Nueva York. Tras declararse inocente en su primera audiencia, permanece recluido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn a la espera de un proceso judicial que podría prolongarse. Su captura marca el fin abrupto de una era, pero su figura sigue siendo el eje simbólico sobre el que gira gran parte de la crisis.

2. Cilia Flores: La “primera combatiente” en la cárcel
Esposa de Maduro y conocida como “primera combatiente”, Cilia Flores fue extraditada junto a su marido. Acusada de ordenar secuestros, asesinatos y facilitar reuniones entre narcotraficantes y altos funcionarios, también se declaró inocente. Comparte la misma prisión y el mismo destino judicial incierto que el expresidente.

3. Delcy Rodríguez: La presidenta encargada y socia de Washington
Es la gran vencedora política del momento, al menos en términos de poder formal. Tras años como vicepresidenta ejecutiva y una de las figuras más duras del chavismo, Delcy Rodríguez juró el 5 de enero como presidenta encargada de Venezuela, luego de pactar una cooperación plena con la administración Trump. Su gobierno, de facto, opera bajo la supervisión y con el aval de Estados Unidos, marcando una ironía histórica.

4. Diosdado Cabello: El poder en la sombra (por ahora)
Considerado durante años el hombre más poderoso después de Maduro, el ministro de Relaciones Interiores y número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha logrado, por el momento, evitar el destino de sus camaradas. No obstante, Washington lo señala como pieza clave en la protección militar al narcotráfico y el cobro de sobornos millonarios. Su futuro depende de su capacidad para adaptarse al nuevo régimen o negociar su impunidad.

5. Edmundo González Urrutia: El presidente electo ignorado
Reconocido como presidente electo por una quincena de países y organizaciones internacionales tras los polémicos comicios de 2024, el diplomático ha sido abiertamente marginado por la administración Trump. Su pedido del 4 de enero para que se respetara “su triunfo” cayó en oídos sordos. Washington prefirió un acuerdo con una figura del establishment chavista (Rodríguez) antes que respaldar una transición liderada por la oposición tradicional, dejando a González Urrutia en un limbo político.

6. María Corina Machado: La Nobel de la Paz en el exilio
La líder opositora y ganadora del Nobel de la Paz 2025, convertida en un icono global de la resistencia, celebró desde su ubicación secreta en el exilio la captura de Maduro. Sin embargo, su influencia interna se ha visto severamente mermada. Según reportes, su decisión de aceptar el Nobel –un galardón que Trump codiciaba– le costó el respaldo final de la Casa Blanca, que la considera poco confiable y operativamente débil.

7. Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”): El hijo en la línea de fuego
Diputado e hijo del expresidente, “Nicolasito” es acusado por la justicia estadounidense de coordinar envíos de cientos de kilos de cocaína. A diferencia de sus padres, no ha sido capturado y se mantiene activo en la Asamblea Nacional, desde donde ha alzado la voz contra la intervención estadounidense. Su papel podría ser clave para movilizar a los sectores chavistas leales que rechazan el gobierno de transición de Delcy Rodríguez.

Conclusión: Un paisaje fragmentado
El nuevo tablero venezolano presenta un poder trífido y frágil: un gobierno encargado (Rodríguez) legitimado por Washington pero con escaso apoyo popular, una oposición histórica (González, Machado) desairada por su aliado natural, y un chavismo duro (Cabello, Nicolasito) acechando desde dentro y fuera de las instituciones. La estabilidad del país dependerá de cómo estas fuerzas, bajo la sombra omnipresente de Estados Unidos, negocien un futuro que aún no tiene rumbo claro.