Internacional
Estados Unidos marca un nuevo hito intervencionista: la captura de Maduro se suma a una larga historia en América Latina
La dramática captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en la madrugada del 3 de enero no es un hecho aislado. Constituye la sexta intervención militar directa de Washington en la región en los últimos 75 años, y la primera del siglo XXI, reactivando el debate sobre la injerencia extranjera y la soberanía nacional.
Una operación con un precedente histórico
El presidente Donald Trump confirmó el éxito de un “ataque a gran escala” que resultó en la captura y extracción aérea de Maduro y su esposa, Cilia Flores, basándose en acusaciones de narcotráfico. Venezuela, por su parte, denuncia que los bombardeos con misiles desde helicópteros estadounidenses contra zonas civiles y militares en Caracas y otros estados han causado víctimas mortales, y admite desconocer el paradero de sus máximas autoridades.
Este evento encuentra sus ecos en un patrón de acciones militares estadounidenses en la región, cada una con su propio contexto y justificación:
- Bahía de Cochinos (Cuba, 1961): El intento fallido de derrocar a Fidel Castro mediante el desembarco de exiliados armados y entrenados por la CIA consolidó al régimen revolucionario y profundizó la enemistad bilateral.
- República Dominicana (1965): Lyndon B. Johnson envió 20,000 infantes de marina para sofocar una guerra civil, argumentando la necesidad de evitar “una segunda Cuba” en el Caribe, e influyó directamente en la transición política posterior.
- Granada (1983): Bajo el mandato de Ronald Reagan, casi 2,000 marines invadieron la isla para derrocar un régimen militar de inspiración comunista que había ejecutado al primer ministro, justificando la operación en la protección de ciudadanos estadounidenses.
- Panamá (1989): “Operación Causa Justa” movilizó a 26,000 soldados para capturar al dictador Manuel Antonio Noriega, acusado de narcotráfico, en una invasión que causó cientos de muertes, muchas de ellas civiles.
- Haití (1994 y 2004): En dos ocasiones, decenas de miles de efectivos estadounidenses desembarcaron pacíficamente para restaurar al presidente democrático Jean-Bertrand Aristide y, posteriormente, como parte de una fuerza de paz de la ONU tras una revuelta.
Un patrón que se reactiva
La operación en Venezuela comparte elementos retóricos con intervenciones pasadas: la lucha contra un flagelo (el comunismo, el narcotráfico), la protección de intereses regionales y la promoción de un cambio de gobierno. Sin embargo, la captura física de un jefe de Estado en ejercicio por medios militares directos y su extracción del territorio nacional representa una escalada sin paralelo inmediato en las últimas décadas.
Analistas señalan que este acto puede redefinir las ya tensas relaciones hemisféricas, polarizando aún más a los gobiernos entre quienes lo ven como una acción legítima contra un régimen criminal y quienes lo condenan como una violación flagrante del derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.
Con Maduro fuera de Venezuela y un vacío de poder inmediato, el país entra en una zona de incertidumbre absoluta. La pregunta que flota en el ambiente es si esta intervención, como algunas en el pasado, buscará instaurar un gobierno afín a Washington, o si desencadenará una crisis de gobernabilidad y una fragmentación aún mayor de las instituciones venezolanas.








