Internacional
Estados Unidos reubica su portaaviones más grande desde el Caribe a Medio Oriente en medio de tensiones con Irán
El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande de la Armada estadounidense, abandonará las aguas del Caribe para dirigirse a Medio Oriente, según informaron diversos medios este viernes.
La nave, que actualmente forma parte del despliegue contra el narcotráfico ordenado por el presidente Donald Trump, navegará en los próximos días hacia el Golfo Pérsico acompañada de tres destructores, donde se unirá al grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln, que ya se encuentra en la región desde hace más de dos semanas.
Sin confirmación oficial
A pesar de la filtración a medios como The New York Times, ABC y Fox News, el Pentágono declinó confirmar oficialmente las nuevas órdenes y no proporcionó detalles adicionales sobre la operación. Fuentes consultadas por EFE señalaron que el Departamento de Defensa mantiene hermetismo sobre los movimientos estratégicos en una zona especialmente sensible.
La amenaza nuclear iraní como telón de fondo
El rediseño del despliegue naval estadounidense se produce en un contexto de creciente tensión con Irán. A principios de semana, Trump adelantó en una entrevista con Axios que estaba considerando enviar un segundo portaaviones a Medio Oriente en caso de que fracasaran las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, mismas que fueron reiniciadas de manera indirecta hace apenas unos días.
El mandatario estadounidense fue claro al advertir que, de no cerrarse un pacto con Teherán, Washington activará una segunda fase “muy dura” contra el régimen iraní. Según precisó, no ha discutido con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la posibilidad de suspender el diálogo con los líderes iraníes, aunque la coincidencia de intereses entre ambos países resulta evidente.
Del Caribe a Medio Oriente: un navío con historial reciente
El USS Gerald R. Ford no es un recién llegado a zonas de conflicto. Este portaaviones de última generación comenzó su despliegue extraordinario en junio pasado y fue enviado desde el Mediterráneo al Caribe, donde inició una misión a mediados de noviembre como parte de la campaña de presión contra el entonces gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
La nave tuvo participación directa en operaciones militares en la región: aviones de combate embarcados en el Ford participaron en el ataque del 3 de enero a Caracas, operativo que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Implicaciones logísticas
El reciente despliegue del portaaviones implica una modificación sustancial en los planes originales de la Armada. De acuerdo con The New York Times, se espera que la tripulación del buque no regrese a su puerto de origen en Virginia hasta finales de abril o principios de mayo, lo que representa un retraso significativo respecto al periodo programado para que la nave ingresara a dique seco y recibiera importantes reparaciones y mantenimiento.