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Internacional

Fiscalía de Corea del Sur solicita pena de muerte para el expresidente Yoon Suk Yeol por insurrección

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En un hecho sin precedentes en la historia moderna del país, la fiscalía de Corea del Sur solicitó formalmente la pena de muerte para el expresidente Yoon Suk Yeol, acusado de insurrección tras su fallido intento de imponer la ley marcial en 2024, un episodio que sumió a la nación en su peor crisis constitucional en décadas.

Durante la audiencia final celebrada este martes en el Tribunal del Distrito Central de Seúl, los fiscales argumentaron que las acciones de Yoon constituyeron “un grave acto de destrucción constitucional por parte de fuerzas antiestatales”. La solicitud de la máxima pena se produce menos de un año después de que el entonces presidente conmocionara al ordenar brevemente la suspensión del gobierno civil, lo que condujo a su destitución y posterior arresto, convirtiéndose así en el primer mandatario surcoreano en ser procesado mientras ocupaba el cargo.

Los cargos: intento de bloquear el Parlamento con tropas

Según la acusación, Yoon intentó enviar soldados para bloquear la Asamblea Nacional en un esfuerzo por evitar que los legisladores levantaran el decreto de ley marcial. La maniobra fracasó y el Parlamento actuó con rapidez para restablecer el orden constitucional. El expresidente ha defendido su decisión como una medida desesperada para contrarrestar lo que calificó como “simpatizantes de Corea del Norte” que buscaban paralizar su gobierno.

Aunque varios expresidentes surcoreanos han enfrentado procesos judiciales tras dejar el poder —una dinámica recurrente en la política del país—, Yoon es el primero en décadas que se enfrenta a la posibilidad de una condena a muerte o cadena perpetua. En 1996, el exdictador Chun Doo-hwan fue sentenciado a muerte por su responsabilidad en la represión de Gwangju de 1980, que causó casi 200 muertes; su pena fue luego conmutada a cadena perpetua.

Contexto legal y significado simbólico

Bajo la legislación surcoreana, el delito de insurrección solo contempla dos posibles penas: muerte o prisión perpetua. No obstante, incluso en caso de una condena capital, su aplicación sería mayormente simbólica, dado que Corea del Sur mantiene una moratoria de facto sobre las ejecuciones desde 1997.

El veredicto se espera para el próximo mes, después de que el tribunal decidiera prolongar el proceso con una audiencia adicional la semana pasada, tras una sesión maratónica que se extendió hasta altas horas de la noche.