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Internacional

Kenia denuncia reclutamiento masivo de sus ciudadanos por parte de Rusia para combatir en Ucrania

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El gobierno de Kenia ha lanzado una alerta contundente: aproximadamente mil ciudadanos kenianos han sido reclutados para integrarse a las filas del ejército ruso en su guerra contra Ucrania, una situación que pone en riesgo vidas inocentes y podría generar serias fricciones diplomáticas con Moscú.

La denuncia fue formulada por Manikin Ichung’wah, presidente de la Asamblea Nacional keniana, quien reveló que el reclutamiento está siendo orquestado por “agencias clandestinas” que operan en el país africano. Estas organizaciones han logrado convencer tanto a civiles como a exmilitares y expolicías con ofertas económicas tentadoras: salarios mensuales de hasta 350 mil chelines kenianos (aproximadamente 2,715 dólares), bonos de reclutamiento que alcanzan 1.2 millones de chelines y, como gancho final, la promesa de obtener la ciudadanía rusa.

Una preocupación regional

Kenia no es el único país africano afectado por este fenómeno. Según un informe de All Eyes On Wagner, programa gestionado por la organización Inpact, al menos 316 africanos han perdido la vida combatiendo en territorio ucraniano, la mayoría con un entrenamiento militar mínimo. Las nacionalidades más afectadas por estas muertes son Camerún, Ghana y Egipto, lo que evidencia que el reclutamiento ruso tiene un alcance continental.

“El reclutamiento de kenianos para luchar en la actual guerra entre Rusia y Ucrania está exponiendo a Kenia a diversos riesgos, poniendo en peligro las vidas de jóvenes inocentes y tiene el potencial de causar disputas diplomáticas entre Kenia y los dos países en guerra”, advirtió Ichung’wah.

La postura keniana: “Debe detenerse”

La preocupación del gobierno keniano ha escalado hasta los más altos niveles diplomáticos. A principios de mes, Musalia Mudavadi, ministro de Asuntos Exteriores, anunció que viajará personalmente a Moscú para “enfatizar que esto es algo que debe detenerse”, dejando claro que la pérdida de vidas kenianas en un conflicto ajeno resulta inaceptable.

Las autoridades kenianas han identificado a varios de sus connacionales involucrados en estas redes de reclutamiento, así como a un ciudadano ruso que ya fue deportado del país. Las rutas utilizadas para trasladar a los reclutas hacia Rusia son diversas e incluyen escalas en Turquía y Sudáfrica, lo que revela una logística compleja y bien organizada.

La respuesta rusa: “Propaganda engañosa”

Frente a estas acusaciones, la embajada de Rusia en Kenia emitió un comunicado este jueves en la red social X, calificando la situación como “una campaña de propaganda peligrosa y engañosa”. La representación diplomática aseguró que “las autoridades gubernamentales de Rusia nunca han participado en el reclutamiento ilegal de ciudadanos kenianos en las fuerzas armadas de la Federación Rusa”.

No obstante, el comunicado matizó que “la legislación de la Federación Rusa no impide que ciudadanos de países extranjeros se alisten voluntariamente”, un señalamiento que deja abierta la puerta a la participación de extranjeros en sus filas. La embajada rusa en Nigeria emitió una declaración similar el mismo día, replicando los argumentos esgrimidos en Nairobi.

Una sentencia de muerte

Thierry Vircoulon, coordinador del Observatorio de África Central y Austral del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, ofreció una perspectiva reveladora sobre las motivaciones rusas durante un seminario web organizado por la Unión Europea: “Son mucho más baratos que los soldados rusos. Atraer extranjeros a Rusia es una forma de conseguir mano de obra barata. Hay escasez de trabajadores”.

Liubov Abravitova, directora general de Ucrania para África, fue más directa en sus advertencias: los reclutas africanos se están alistando para “una sentencia de muerte debido al entrenamiento mínimo”. Instó a los gobiernos africanos a “concienciarlos de que esto es una sentencia de muerte para quienes se unirán”.

Mientras tanto, algunos casos han tenido final feliz: cuatro sudafricanos fueron repatriados el miércoles tras ser engañados para firmar contratos con el ejército ruso, un acto que constituye un delito según la legislación de Sudáfrica. Kenia también ha logrado el retorno de 27 de sus ciudadanos que habían caído en las redes de reclutamiento, aunque la preocupación persiste por los cientos que aún permanecen en territorio ruso o ya han sido desplegados en el frente de batalla.

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