Salud
La OMS respalda el uso de medicamentos GLP-1 contra la obesidad, pero advierte sobre riesgos de acceso y costos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió este martes una guía que avala el uso de tres medicamentos análogos de la hormona GLP-1 –semaglutida, liraglutida y tirzepatida– para el tratamiento de la obesidad en adultos, una enfermedad que ya afecta a mil millones de personas y cuya prevalencia podría duplicarse en los próximos cinco años.
Estos fármacos, creados inicialmente para la diabetes tipo 2, actúan imitando hormonas intestinales que reducen el apetito, retardan el vaciado gástrico y mejoran la regulación de la glucosa. Sin embargo, su prescripción para la pérdida de peso ha generado controversia debido a la escasez que enfrentan los pacientes diabéticos, su alto costo para los sistemas de salud y el debate ético sobre su uso con fines estéticos.
Una recomendación con cautela
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que, si bien “la medicación por sí sola no resolverá esta crisis sanitaria mundial, las terapias con GLP-1 pueden ayudar a millones de personas a superar la obesidad y reducir los daños asociados a ella”.
La recomendación es aplicable para tratamientos de larga duración –seis meses o más– en adultos, excluyendo mujeres embarazadas. No obstante, la OMS la calificó como “condicional”, señalando incertidumbres sobre la eficacia y seguridad a largo plazo, los elevados precios actuales, la preparación insuficiente de los sistemas sanitarios y los posibles efectos negativos en la equidad.
La sombra de la desigualdad
Uno de los puntos críticos destacados por la organización es el acceso desigual a estos tratamientos. Incluso con una expansión acelerada de la producción, se estima que menos del 10% de las personas que podrían beneficiarse tendrán acceso a ellos en 2030.
“Sin políticas adecuadas, el acceso a estas terapias podría agravar las disparidades sanitarias existentes”, advirtió la OMS. Entre las estrategias propuestas para mejorar la disponibilidad figuran las compras conjuntas entre países, los precios escalonados según el nivel de ingresos y los acuerdos de licenciamiento para permitir la fabricación genérica y reducir costos.
Contexto de una crisis global
La obesidad es un factor de riesgo clave para enfermedades no transmisibles como padecimientos cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, además de empeorar los resultados en pacientes con enfermedades infecciosas. En 2024, la OMS asoció la obesidad con 3.7 millones de muertes, y se proyecta que su costo económico global alcance los 3 billones de dólares para 2030.
La guía también aborda la preocupación de que estos medicamentos puedan convertirse en tratamientos crónicos, dado que existe una tendencia a recuperar peso tras suspenderlos. Asimismo, señala que la evidencia sobre el beneficio adicional de combinar la terapia con dieta y ejercicio físico es aún limitada.
Con esta recomendación, la OMS busca ofrecer un marco para que los sistemas de salud integren estas terapias de manera segura, efectiva y equitativa, sin perder de vista la necesidad de abordar las causas estructurales de la obesidad.