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La ruta definitiva de los mejores lugares para comer barbacoa

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En la capital chihuahuense existe un ritual matutino que va más allá del desayuno: es la búsqueda de la barbacoa perfecta. No se trata de restaurantes con menú extenso, sino de puestos y locales que, siguiendo una ley no escrita, sirven con devoción recetas heredadas, donde el humo, el tiempo y el sazón se alían para crear algo cercano a lo sublime. Una regla de oro: hay que madrugar. Cuando el reloj marca el mediodía, los mejores cortes ya son historia.

Aquí presentamos la cartografía sagrada para los devotos de este festín norteño.

Barbacoa Toledo: El Secreto en la Salsa
En la esquina de Av. Juaniscutia y Socialismo, se levanta un nombre que sus fieles pronuncian con respeto: Toledo. Lo que la distingue no es solo la ternura de su carne, sino su salsa verde especial, una fórmula secreta que eleva cada bocado. Con una sola sucursal, mantiene un control casi artesanal sobre su calidad, convirtiendo cada visita en un acto de fidelidad a la tradición pura.

Barbacoa Molina: La Reinvención del Banquete
Un clásico que ha sabido evolucionar sin traicionar sus raíces. Con sucursales en Av. Dostoyesky y Campo Bello, y un food truck en la zona de la Tecnológico, Molina es un imperio del sabor. Es famosa por su menudo reconfortante y su consomé sustancioso, pero su creación icónica son los “tortacos”: una ingeniosa (y contundente) torre donde una torta se corona con tacos de barbacoa. Es la parada obligada para quien quiere experimentar la versión más festiva y abundante de la tradición.

Barbacoa el Woody: El Punto de Encuentro Popular
En el cruce de la 13 y 16 de SeptiembreEl Woody bulle con una energía contagiosa. Su popularidad es tal que se ha convertido en un punto de reunión comunal. Aquí el ritual es sencillo: carne sazonada con maestría, tortillas de harina humeantes y el ir y venir de comensales que, en pocas palabras, confirman que a veces lo más masivo es también lo más auténtico.

Barbacoa El Campeón: El Pilar con Nombre de Leyenda
Simplemente “El Campeón”. Un nombre que resume su reputación. Este puesto es uno de esos pilares que durante años ha definido el estándar de la barbacoa chihuahuense. Para muchos, es el sabor de la infancia, el recuerdo de domingos familiares y la medida contra la que se juzga a todas las demás. Su historia es su mejor credencial.

Joyas de Barrio y la Expansión del Sabor
La travesía no termina en los nombres más sonados. Al sur, en Villa JuárezBarbacoa Galin2 es un destino que justifica el viaje. En la 46 y SamaniegoHijos de Don Beto mantiene viva la llama de la parrilla familiar. Y en otro rincón de la ciudad, Barbacoa Don Chago es mencionada en susurros entre conocedores como otra guarida de excelencia indiscutible.

El Ritual: Madrugar, Decidir y Disfrutar
Estos templos de la carne comparten un código: operan en horario matutino y cuando se agota la existencia, se cierra. No hay segundas oportunidades. La estrategia es clara: elegir un destino, llegar con puntualidad voraz y rendirse al protocolo. Primero, el taco de prueba, solo con un poco de cebolla y cilantro. Luego, el ataque frontal, ya con la salsa elegida. Y siempre, siempre, acompañado del consomé humeante para cerrar la ceremonia.

En Chihuahua, la barbacoa no es solo comida; es geografía, memoria y un acto de fe comunitaria.

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