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Llegan a La Habana dos buques mexicanos con 814 toneladas de ayuda humanitaria para Cuba
Sobre las 8:30 hora local, la proa del buque Papaloapan de la Armada de México franqueó la estrecha entrada de la bahía habanera. Minutos después, el segundo navío, el Isla Holbox, completó la maniobra. A bordo, un cargamento de 814 toneladas de productos de primera necesidad: leche líquida, carne, galletas, frijol, arroz, atún, sardinas, aceite vegetal y artículos de higiene personal.
La misión, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se concreta en un escenario particularmente crítico para la isla. El envío representa no solo un alivio inmediato, sino un mensaje político: México no detiene su cooperación, incluso después de haber suspendido sus exportaciones de petróleo a raíz de las amenazas arancelarias del presidente Donald Trump hacia los países que suministren crudo a Cuba.
Dos buques, un solo propósito
El Papaloapan transporta 536 toneladas de alimentos envasados y productos de higiene, mientras que el Isla Holbox se ha destinado casi por completo al acarreo de 277 toneladas de leche en polvo, uno de los insumos más sensibles en el desabastecimiento que enfrenta la población cubana.
Sheinbaum confirmó el miércoles que este es solo el primer envío de una operación humanitaria más amplia. En almacenes mexicanos permanecen más de mil 500 toneladas de leche en polvo y frijol, listas para ser trasladadas una vez que las embarcaciones retornen al país.
“Gracias, México”
El gobierno cubano agradeció de inmediato la asistencia. “Gracias México. Por la solidaridad, el afecto, el abrazo siempre cálido a Cuba”, escribió esta semana en sus redes sociales el presidente Miguel Díaz-Canel, en un mensaje que refleja el peso simbólico de la ayuda en momentos de máxima presión externa.
La operación se da en un contexto de creciente asfixia energética. Estados Unidos no solo ha cortado los envíos de petróleo venezolano a Cuba —tras la captura del presidente Nicolás Maduro en enero—, sino que ha endurecido el discurso: funcionarios estadounidenses han declarado que a La Habana le quedan “los días contados” por la falta de combustible y han sugerido abiertamente que la crisis debe derivar en un cambio de régimen.
La “opción cero” como horizonte
Ante la certeza de un “desabastecimiento agudo de combustible”, el gobierno cubano ha activado un plan de emergencia que evoca los años más duros del Periodo Especial. La llamada “opción cero” contempla desde la suspensión del transporte público y servicios esenciales, hasta el cierre parcial de hoteles y la reubicación de turistas.