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Más de 800 creadores acusan a la industria de la IA de “robar” su trabajo para entrenar sus modelos
Un colectivo de más de 800 artistas, escritores y músicos de alto perfil en Estados Unidos ha publicado una carta abierta titulada “Robar no es innovación”, en la que denuncian el uso no autorizado de sus obras protegidas por derechos de autor para entrenar sistemas de inteligencia artificial. La misiva, publicada este jueves, representa uno de los movimientos más visibles y unificados de la comunidad creativa contra las prácticas de grandes tecnológicas.
Entre los firmantes figuran estrellas de Hollywood como Scarlett Johansson, Cate Blanchett y Joseph Gordon-Levitt; músicos como Billy Corgan, Cindy Lauper, Rob Thomas y los cuatro integrantes de R.E.M.; y escritores como Vince Gilligan, creador de la serie True Detective. El texto, conciso y contundente, acusa a ciertas empresas de IA de beneficiarse del trabajo creativo sin permiso ni compensación.
“Robar nuestro trabajo no es innovación. No es progreso. Es robo, simple y llanamente”, señala uno de los párrafos centrales del documento.
El conflicto: “Uso legítimo” vs. derechos de autor
La carta argumenta que la comunidad creativa estadounidense es un motor económico que “genera empleo, crecimiento económico y exportaciones”, pero que en lugar de ser respetada, está siendo explotada por “algunas de las mayores empresas tecnológicas” para construir plataformas de IA sin autorización.
Frente a estas acusaciones, compañías como OpenAI han defendido que el uso de material disponible en línea constituye “uso legítimo” (fair use), una doctrina legal estadounidense que permite el empleo de obras con derechos de autor en ciertos contextos sin necesidad de permiso. Esta postura ha derivado en decenas de demandas judiciales en los últimos años.
The New York Times, pionero en litigios de este tipo, ha respaldado públicamente la carta, calificándola como una “protesta contra el robo masivo y sin precedentes de propiedad intelectual por parte de empresas de inteligencia artificial para construir sus productos comerciales”.
Propuesta: licencias y colaboración ética
Lejos de rechazar por completo la tecnología, los creadores proponen una vía de solución: acuerdos de licencia y colaboraciones con las empresas de IA. De hecho, reconocen que algunas compañías ya han optado por “la vía responsable y ética” para obtener los materiales que utilizan.
La carta deja la puerta abierta a que más artistas se sumen a la iniciativa, reflejando un malestar creciente en el sector.
El caso emblemático de Scarlett Johansson
Entre las firmas, destaca especialmente la de Scarlett Johansson, quien lleva tiempo en primera línea de la batalla legal contra el uso no consensuado de su imagen y voz mediante IA.
- En noviembre de 2023, protestó contra una aplicación que usó su nombre e imagen en un anuncio sin permiso.
- En febrero de 2024, criticó un vídeo viral donde una versión de IA de su persona simulaba protestar contra declaraciones de Kanye West.
- En mayo de 2024, emprendió acciones legales contra OpenAI, acusando a la compañía de haber usado su voz de la película Her (2013) como “inspiración” para su asistente de voz “Sky”.
Johansson, Blanchett y Gordon-Levitt ya habían firmado el año pasado una carta junto a otros 400 profesionales del entretenimiento dirigida a la Casa Blanca, instando a no debilitar las protecciones de derechos de autor en favor de la industria de IA.








