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Sheinbaum vincula violencia en Sinaloa con tráfico de armas y pide a Estados Unidos “hacer su parte”

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, realizó este domingo una visita a Culiacán en medio de la espiral de violencia que azota a la entidad desde septiembre pasado, y aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje contundente hacia Estados Unidos: si Washington espera que México frene el flujo de drogas hacia el norte, debe también detener el tráfico ilícito de armas que cruza en dirección contraria.

“Si ellos no quieren que estemos ayudando a que pasen drogas de México a Estados Unidos, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar armas de Estados Unidos a México”, declaró la mandataria durante un acto público en la capital sinaloense.

La declaración, pronunciada en uno de los epicentros de la violencia generada por la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa, coloca nuevamente sobre la mesa bilateral un tema recurrente en la relación México-Estados Unidos: la corresponsabilidad en el combate al crimen organizado y el tráfico de armas que alimenta la capacidad de fuego de los cárteles.

“Sinaloa no está solo”

Ante una audiencia local, Sheinbaum Pardo buscó enviar un mensaje de respaldo a los habitantes de una región asolada por la violencia. “Sinaloa no está solo”, afirmó, “su presidenta y todo México están aquí”.

La mandataria reconoció la complejidad de la crisis que enfrenta la entidad, pero se mostró confiada en que la unidad permitirá superar la adversidad. “Por más difíciles que sean los problemas, si estamos juntos siempre salimos adelante”, aseguró.

En un intento por reivindicar la identidad y el potencial de la región más allá de la violencia, Sheinbaum Pardo subrayó: “Sinaloa es trabajo, es turismo, que lo oigan los vecinos y el mundo entero, que viva Culiacán y que viva Sinaloa”.

Soberanía y cooperación

Sin abandonar el tono de colaboración, la presidenta mexicana dejó claro que cualquier entendimiento con Estados Unidos debe partir del respeto mutuo. “La soberanía no se negocia”, enfatizó, y recordó que México es un país “libre, independiente y soberano, en el que decidimos las y los mexicanos”.

La postura de Sheinbaum Pardo refleja la tensión inherente a la relación bilateral en materia de seguridad: mientras Estados Unidos presiona a México para contener el tráfico de fentanilo y otras drogas, las autoridades mexicanas señalan que el flujo de armas de alto poder procedentes del norte alimenta el arsenal de los grupos criminales y perpetúa el ciclo de violencia.

Contexto de violencia

La visita de la mandataria a Culiacán se produce en un momento crítico para Sinaloa. Desde septiembre de 2024, la entidad ha experimentado una escalada de violencia derivada de la pugna interna entre facciones del Cártel de Sinaloa, conflicto que se recrudeció tras las detenciones en Nuevo México de dos de sus principales líderes: Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

La captura de ambos capos en territorio estadounidense desencadenó una lucha por el control de la organización que ha dejado cientos de víctimas y sumido a la región en un clima de inseguridad generalizada. Los enfrentamientos entre grupos rivales, los bloqueos de carreteras y los homicidios se han convertido en parte del paisaje cotidiano de Culiacán y otras localidades sinaloenses.

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